miércoles, 29 de octubre de 2025

369 dias,,, Desde que me casé

Que puedo decir? Ha pasado un año y fue como si hubiera pasado el tiempo sobre mí, mientras avanzan los proyectos familiares, la finca crece, se avanza en el proyecto de transición hacia una vida en el campo, hacemos planes de construir la casa, y desarrollar proyectos ; esta relación entre S y yo se parece cada día mas a una sociedad de negocios, no puedo negar la tristeza y el anhelo que siente mi corazón de tal vez haber encontrado esa persona por la que siempre suspiré, pero nunca la encontré, llegué lejos con S por muchas razones pero ninguna tiene que ver con esa sensación de bienestar, de hogar cuando se esta con ese ser amado.

No es culpa de S, él entiende y ve las cosas diferentes, para él esta relación tiene propósito y un valor intrínseco ligado al tiempo y a las experiencias que ya tenemos acumuladas en estos 10 años, la relación ha pasado por muchas etapas, al principio fue un fetiche, un deseo que saciar, luego se fue convirtiendo en una especie de comodin, alguien que no me representaba el riesgo de sufrir ni de llorar, podía controlar mis sentimientos y de alguna manera me daba estabilidad, y luego vino Dios a la ecuación y entonces ambos teníamos la misma fe, y en un giro inesperado de la vida pude compartir con alguien no solo la vida presente sino la esperanza de la vida eterna. Poco a poco los vínculos que nos unían se hacían mas fuertes, y yo terminé de alguna manera incapaz de poder terminar definitivamente la relación. 

Sin planearlo conscientemente, la relación se volvió cada vez mas estable y sería y aunque en el medio conocí muchas personas de alguna manera en mis inseguridades y poco autoestima asumí el menor riesgo y me quedé, y me involucre y continue hasta transformar nuestra relación en un compromiso real, serio y formal. Hay días en que me convenzo a mi mismo que las cosas son como tienen que ser, que esta relación es misericordia de Dios, de otra forma viviría en abominacion delante de su presencia pues no podría tener una relación viva con Él y al mismo tiempo tener una vida de activa sodomia, no puede haber comunión entre ambas cosas, y con S no hay nada semejante y me convenzo que tal vez Dios puede permitirme un compañero para que yo no este solo sin que haga lo malo delante de sus ojos. 

Pero hay días como hoy en los que simplemente siento el vacío, ese anhelo interno de un abrazo, una mirada de amor, un beso apasionado, una charla romántica, un vínculo real con alguien para quien yo sea alguien verdaderamente especial. No me siento asi con S, mi relación con él se siente seca, vacía, monótona, fria sin ninguna emoción, sin un vínculo real, con el pasar del tiempo deje de esperar que ese vínculo se formara, que nuestra relación creciera y se desarrollara. Me rendí en mi corazón, y simplemente me resigne a que esa es la vida que tengo, no puedo dar marcha atrás pues la vida de toda la familia se vería impactada y porque S solo me tiene a mi y a su familia en su vida, yo lo quiero y me preocupo por él y supongo que siento algún tipo de amor por él, porque su bienestar me preocupa aunque yo no sienta lo mismo de su parte. 

Hace poco tuvimos una discusión por una tontería relacionada con el aseo y la limpieza de la casa, pero sus respuestas y su forma de enfrentar la situación me demostraron que él realmente no se preocupa por mi, asi me siento, es como si no le naciera nada especial hacia mi, y puedo entenderlo tal vez es porque yo hace mucho deje de tener detalles y de esforzarme por ser especial con él, no me nace tampoco y aun así me termine adaptando a él y a la larga lista de cosas que tengo que callarme y aguantar para no terminar perdiendo siempre que tenemos un conflicto. 

Al final discutir, llorar, gritar, enojarme, reprochar, hablar, razonar, enfurecerme, ignorar nada valió, y me rendí, me rendí porque me di cuenta que nada va a cambiar nunca, no quiero ser tan duro con él, S tiene rutina y estoy incluido en muchos de su rituales diarios, en el desayuno, en la fruta que se come antes de medio dia, en el almuerzo que pedimos, en el vaso de agua de las tardes y la cena en las noches, en la ropa de nosotros que lava los fines de semana, la loza que limpia de vez en cuando, la ilusión y motivación que tiene de vivir en una casa en el campo. Ahí estoy como un apéndice, como una parte de su vida a la que se acostumbro, que asimiló, con quien aprendió a convivir como quien se aferra al último pedazo de madera para no ahogarse en el mar. 

Y así paso el primer año de casados, no hubo ningún detalle, ninguna mención especial, ninguna señal de que algo especial había sucedido, a mi no me nació porque al final después de 10 años los detalles nunca han generado ninguna reacción especial en S, y entonces me volví seco y parco, e indiferente a la historia de nuestra relación, la doy por sentada, porque asi es, porque es lo que hay, porque somos adultos y yo ya estoy demasiado lejos como para pensar en que a estas alturas de mi vida pueda yo inspirar en alguien algo mas que interés. 

Estuve ayudándole de nuevo a I, el chico moreno que conozco hace también 10 años, y aunque estuve tentado a der infiel, ya no es la salida para llenar el vacío que siento en mi corazón y esa ausencia etérea de esa persona que siempre quise y nunca encontré. Termine ayudando económicamente a AG, un pelao de 28 años que conocí en tiktok y a quien ayude una vez por bondad y quien por mas de un año me exprimió económicamente, a quien se lo permití porque en el fondo quería sentirme querido y deseado pero al final me di cuenta que tampoco era correcto, y cerré la puerta. No es el sexo lo que anhela mi alma, es la conexión, el sentirme especial para una persona y sentir esa emoción que no puedo describir al verle, al compartir, tener esos momentos mágicos, sentirme en mi hogar, siempre soñé con eso pero entendí que no es para mi vivir aquella realidad. Tal vez esa es mi cruz y si logro aceptarlo y entenderlo podre sobrellevarlo con mayor facilidad. 

Hoy simplemente me sentí agotado, emocionalmente cansado y por un momento soñé con ese vínculo y lo extrañé, como quien anhela lo perdido, como quien recuerda una memoria que nunca existió, un recuerdo etéreo, borrozo de una realidad que nunca fue y nunca será. Hoy llegare a mi casa y ahi estara S, seguramente la casa estará desordenada, la cama destendida, el piso sucio, seguramente me recogerá en la moto y nos saludaremos como quien saluda un colega, un amigo muy querido, y seguiré fingiendo que todo esta bien, que esa es la vida que soñé, que esa es la relación que tengo, me acostare del lado de mi cama abrazando y mi Keyla, agradeciendo por lo que tengo, y tratando de disipar estos pensamientos porque nada va a cambiar.

Seguiré tratando de cambiar esta parte de mi que sigue anhelando algo que no debe ser, sintiéndome invisible, aferrándome a todo lo demás que Dios me ha concedido por su misericordia, tratando de enterrar bajo los proyectos y ocupaciones, mis preocupaciones familiares y el día a día de mi vida adulta, esa voz que me dice que estoy en bancarrota en el amor y que nunca pude tomar una sola decisión inteligente en temas del corazón. 


viernes, 18 de abril de 2025

175 dias... Desde que formalice lo que hay

Han pasado 175 días. No me quejo; tampoco ha sido horrible. La boda no fue, definitivamente, como la soñé cuando era adolescente. No hubo chispas ni magia, tampoco una fiesta. No invité a mi familia, no hubo un beso romántico ni miradas enamoradas. Fue una transacción legal que S y yo reconocimos como necesaria por la finca que tenemos juntos.

Sí, compramos una finca. Y gracias a Dios, mis papás ahora tienen un lugar donde vivir, sin preocuparse por el arriendo. Eso es todo lo que me importa: la familia tiene un refugio. En tiempos oscuros será nuestra arca, el lugar donde podremos huir y escondernos cuando llegue el momento.

Con S, la rutina es una costumbre natural, y creo que no es algo necesariamente malo. Pienso que en todo matrimonio hay algo de rutina. En mi caso, aún no sé qué tipo de amor siento por S. Y, bueno, supongo que S siente de la mejor manera que puede. Entendí que no es su responsabilidad. En definitiva, las decisiones las tomé yo. Muchas veces me negué a construir con otras personas porque me sentí inseguro y desconfiado. Pero con S no es así: no corro el riesgo de perder el control. Al final, todo se ha resumido en eso: me quedé con S porque con él tengo el control de mis emociones, porque sé que si falla otra vez, ya no habrá dolor.

Desde D, cuando empecé las líneas de este blog, me rompí completamente. Luego de eso, ya no pude arriesgarme a enamorarme de nuevo. Creo que con S me mantengo en ese límite: lo quiero muchísimo, me preocupo por él, pero mi apego ansioso ya no existe. Tal vez, si el día de mañana él decide irse, seguro lo extrañaré, pero siento que no dependo emocionalmente de él para ser feliz.

Hoy, a vísperas de mi cumpleaños, me siento algo triste. Trato de analizar mis sentimientos para entender qué me produce este halo de melancolía. Creo que es el vacío que deja la ausencia de un amor verdadero. No es culpa de S; él hace su mejor esfuerzo. Solo que yo sé que puedo dar más, que puedo tener algo más especial, mucho más profundo. Una conexión real. Y con S nunca lo he logrado.

Nuestra relación se mantiene en la superficie. Nos conocemos, nos queremos, nos acompañamos, pero a veces se siente como si viviéramos en mundos distintos. Como si compartiéramos gastos, responsabilidades y espacios, y aun así lleváramos vidas separadas. No sé cómo explicarlo, pero es como si él, sencillamente, fuera ajeno a mí. No lo siento mío, no lo siento verdaderamente mi esposo. Y en estas fechas, esto se siente un poco más fuerte que otros días.

Usualmente, dejo en el baúl de mis emociones —y en lo profundo de mi mente— estos pensamientos de que algo falta, de que algo no conecta, de que algo no está del todo bien aquí. Sin embargo, durante esta semana me he sentido invadido por una tristeza extraña, un anhelo profundo de eso que siempre he buscado y que ha sido tan mezquino conmigo.

Hay días en los que extraño un abrazo genuino, un beso apasionado, unas caricias reales. Cuando S me toca, no lo siento así. Sus besos son insípidos, sin ningún sabor. Los pocos abrazos que nos damos no se sienten llenos de amor; más bien, siento como si un amigo al que quiero mucho me diera uno de esos abrazos cordiales. Y la intimidad se ha reducido a esos 10 minutos de desfogue apurado, como si tuviéramos que terminar rápidamente. No hay caricias, no hay besos, no hay conexión. Solo la satisfacción momentánea de una necesidad física.

A mis 37 años, siento el peso de mis decisiones. Dudo mucho que el Eterno tenga algo que ver; creo que Él igual podría haberme bendecido si yo hubiera tomado decisiones correctas con mi corazón. Me entristece no tener amigos cercanos, personas que me quieran y que sientan alegría por celebrar mi vida. Amo a mi familia, sé que ellos me aman de vuelta y agradezco su presencia. Solo que... existe este vacío, este camino interior solitario que a veces pesa.

Sé que S hace su mejor esfuerzo, pero, a decir verdad, parece que su interés está más enfocado en sus juegos y en sus amigos virtuales. Hay días en los que siento rabia conmigo mismo. ¿Por qué? ¿Por qué tomé estas decisiones? ¿Por qué me amé tan poco? ¿Por qué decidí quedarme con alguien con quien sabía que viviría en este estado inconstante de desamor, frustración, resignación y esperanza de que, de repente, ocurra un milagro y todo cambie?

Aún hay días en que fantaseo con que, en algún lugar, en el momento menos esperado, ese hombre anhelado aparecerá. Que me amará y yo lo amaré como siempre soñé. Todavía fantaseo con ese hombre alto, fornido, masculino, inteligente, bondadoso, sencillo, aventurero, temeroso de Dios, atractivo. Sé que es ingenuo pensarlo. Además, cada vez me siento menos atractivo. Los años ya se me notan y siento que hace mucho perdí esa oportunidad.

En fin. Sigo dejando en estas páginas virtuales mis sentimientos. Los que no puedo decirle a nadie. Los que me ahogan a veces. Los deseos de dejar todo atrás y cambiar completamente mi vida. El deseo de amar de verdad, de volver a ser amado y deseado, de sentirme realmente especial para alguien.

Sigo mi vida, mientras tanto, en este matrimonio barato. Con algo que se parece más a una relación de roommates que a un matrimonio real. No era lo que soñaba, y tal vez ya nunca lo consiga. A lo mejor me haré viejo —si este mundo se alarga— y terminaré contándole a mi sobrina lo frustrado que fui desde joven, por no tomar las decisiones que me hubieran hecho feliz.

Feliz cumpleaños a mí.

464 dias de Matrimonio

Grandes cambios se están dando a nuestro alrededor, el mundo convulsiona y no puedo ser indiferente a aquello que menha definido toda mi vid...