Bitacora del que ha amado
lunes, 9 de febrero de 2026
4 dias después del evento Canónico - Dando vueltas en mi mente
4 días despues del evento Canónico - El Despertar en el Desierto: Crónica de un Amor a Destiempo
Hay momentos en la vida donde el mundo parece acelerarse. El calendario marca el avance de los proyectos en el campo, la rutina de un matrimonio de años y la inminencia de un fin que, como creyente, siento respirarme en la nuca. Pero en medio de esa carrera, la vida decidió ponerme un espejo frente a frente en el lugar menos esperado: una silla de barbería.
La Génesis: Magnesio y Profecías
Todo comenzó en septiembre de 2025. Al principio, Santiago era solo "el barbero". Nuestra conexión nació de lo práctico: un número de teléfono, una recomendación de magnesio para su salud, un enlace a mi canal de YouTube. "Me gustaría ver tu contenido", me dijo. Y lo que empezó como una cortesía se convirtió en el primer hilo de seda que nos unió.
Él empezó a asomarse a mi mundo espiritual y yo al suyo, lleno de arte y optimismo. Compartimos fotos de mis perras, quejas sobre el trabajo tóxico y charlas sobre arepas al amanecer. Santiago tenía el don de la validación; me hacía sentir "de revista", me recordaba que a mis 37 años aún había mucha luz por dar. Yo, en cambio, veía en él un alma sensible, un artista con bloqueos que buscaba desesperadamente una señal de Dios.
El Terremoto: El Vapor y la Verdad
Lo que empezó como una mentoría espiritual se fue tiñendo de una complicidad eléctrica. Las conversaciones de "Bro" pasaron a ser confesiones de necesidad mutua. Nos bautizamos como "SugarFriend" y "SweetiePie", un juego de palabras que escondía un hambre emocional que ambos compartíamos.
El lunes 26 de enero de 2026, el muro se derrumbó. En el vapor de un turco y la quietud de una piscina, la distancia física se desintegró. Santiago me confesó que moría por besarme. Resistí cuanto pude, tratando de proteger mi paz y la suya, pero en los baños de Comfama, el deseo gritó más fuerte que la razón. Nos besamos con una pasión que no recordaba que existiera en mi cuerpo. Fueron treinta minutos perdidos en el tiempo, una conexión de almas que se reconocían en el lugar equivocado.
La Noche de las Máscaras Caídas
La semana siguiente fue un carrusel de agonía y éxtasis. Santiago se convirtió en mi "kriptonita". Planeamos una noche de cine en su casa para vernos "en nuestra privacidad". Sin embargo, el destino nos obligó a mirar la realidad de frente cuando mi esposo, Sebastián, sacó cita con él. Santiago se quebró: "No encajo en tu mundo... me siento terrible mintiéndome".
Esa noche, bajo un ataque de ansiedad, Santiago buscó a Dios y yo lo busqué a él. Terminamos durmiendo juntos, refugiados en un abrazo que intentaba detener el tiempo. Al día siguiente, Santiago soñó con un pastel blanco en un auditorio; un pastel delicioso que se echaba a perder si intentábamos robarlo. Entendí el mensaje: nuestro amor era ese pastel, y yo no era digno de él mientras mi suelo estuviera contaminado por la mentira.
El Cierre: El Amor como Renuncia
Impulsado por esa verdad, el 5 de febrero tuve la conversación más difícil de mi vida. Le confesé a Sebastián que llevaba años muerto por dentro, que me había desconectado y que había alguien más. La honestidad dolió, pero me devolvió la respiración. Por primera vez en mucho tiempo, dejé de fingir.
Sin embargo, el amor real no se trata solo de querer poseer, sino de querer bien. El domingo 8 de febrero, Santiago, con una madurez que me desarmó, me pidió una pausa. "Te quiero sano, Juanse... lo más amoroso que podemos hacer es darnos un tiempo".
Hoy, 9 de febrero de 2026, a las 4:11 a. m., le entregué mi adiós temporal. Acepté el desierto. Me alejo de él no por falta de sentimientos, sino porque lo quiero tanto que prefiero que me olvide antes que marchitarse esperando las migajas de un hombre que aún debe resolver sus ruinas.
El Hoy: El Silencio y el Desierto
Hoy Santiago me ha eliminado de sus contactos. El golpe es seco y profundo. Sé que es su forma de sobrevivir, de no flaquear ante el deseo de escribirme. Duele, claro que duele, pero también me regala el silencio necesario para empezar mi periodo de prueba matrimonial.
Hoy empiezo un desierto en solitario. Debo limpiar el suelo de mi vida, resolver lo que queda de mi matrimonio y descubrir quién soy después de este terremoto. Santiago me devolvió las ganas de amar, y aunque hoy no esté a un clic de distancia, ese fuego se queda conmigo como una promesa de que, algún día, podré amar desde la libertad absoluta.
Te llevo en el alma, mi niño de la luz. Gracias por recordarme que estoy vivo.
jueves, 5 de febrero de 2026
469 dias de matrimonio - El evento canonico ocurrió
La carcél que me autoimpuse durante 11 años terminó, reuní por fin todo el valor para soltar, no fue por Santiago, fue por mi, Santiago llegó para recordarme justamente quien soy, mi verdadero yo y lo que puedo dar, y lo que merezco.
Hoy no tengo mucho que contar, ni que detallar, unicamente que hice lo que es correcto y lo que debí haber hecho hace muchos años. Lo que viene despues no lo sé, pero confío.
sábado, 31 de enero de 2026
464 dias de Matrimonio
El martes la energía seguía a tope. Madrugué a la oficina y, aunque el cuerpo pedía cama, me sentía energizado. Santiago y yo estuvimos conectados todo el día; él desde su mundo artístico y yo desde mi escritorio en El Poblado, saltando de entrevista en entrevista. Entre fotos de la vista de la ciudad y cumplidos que me hacían sentir "guapo y empoderado", como él decía, me di cuenta del potencial de nuestra conexión. Incluso hablamos de mi canal de YouTube y de cómo estaba impulsándolo. Sin embargo, esa noche la conversación tomó un tinte más serio: Santiago estaba muy preocupado por la salud de su hermana. Me nació del alma ofrecerle oración, recordándole que para Dios nada es imposible, intentando ser ese soporte que él necesitaba en medio de su angustia.
El miércoles 21 fue un día de "apagar incendios" en el trabajo, pero mi mente estaba en la cita que cuadramos para el lunes siguiente. Santiago estaba bajoneado por el diagnóstico de su hermana y su resistencia a los tratamientos, y yo traté de ser su ancla, pidiéndole que tuviera fe y recordándole que no estaba solo. A pesar del caos laboral y de no haber podido almorzar, cerramos el día con un abrazo virtual, compartiendo la calidez de haber vuelto a encontrarnos.
El jueves 22, trabajando desde casa, la conversación se volvió más íntima. Entre risas por una comida que me cayó mal en la terminal y planes de un almuerzo cocinado por mí (con muchas verduras, por supuesto), terminamos bautizándonos mutuamente: yo sería su "SugarFriend" —o "My Gorgeous Sugar Friend", como él prefirió— y él mi "SweetiePie". Lo que empezó como un juego de palabras terminó en una confesión profunda de lo mucho que nos habíamos extrañado. Santiago me dijo que yo le hacía bien a su corazón, y yo le admití que él me llenaba de buena vibra. Pero esa noche, la realidad volvió a golpearlo con el tema de su hermana. Pasamos de la risa al llanto compartido, y le regalé una canción para que descansara, recordándole que Dios siempre está presente.
El viernes 23 fue un día de sol y trabajo, pero también de creación. Le compartí un adelanto de la música que estaba componiendo para mi canal. Santiago me confesó que me había pensado mucho, preocupado por Kiara y por las cosas de mi casa. Al llegar el Sabbath, nos deseamos paz, sintiendo que, a pesar de los "desjuiciados" que no fueron a la reunión en mi casa, nuestra conexión era el evento principal de la semana.
El fin de semana fue de descanso y reflexión, pero el lunes 26 la expectativa era total. Quedamos de vernos a las 5:00 p.m. en Comfama para ir al turco y a la piscina. Fue un "plan relax" necesario para ambos. Santiago llegó con sus ojitos tristes por lo de su hermana, y yo con las ganas de distraerlo.
He decidido cerrar la puerta. No por falta de amor, sino por exceso de él. Santiago no merece migajas ni un hombre que no pueda ofrecerle una vida completa. Mi misión es sacerdotal; mi compromiso es con Dios y con la salvación de mi familia. Prefiero que me olvide a que se marchite esperando un imposible.
Este terremoto fue inesperado, pero me ha dejado una certeza: lo correcto pesa más que la emoción desbordada. Renuncio a la felicidad momentánea por la esperanza intacta de que, en la eternidad, estas heridas de soledad y validación sanarán por fin. El amor será puro, sin las complejidades de este mundo de oscuridad.
Quiero a Santiago más de lo que admito, pero elijo ser fiel a mi amado Dios. Estuve a punto de caer, pero Su mano me sostuvo. Me dolió como hace años no me dolía, pero en medio de las lágrimas, tengo la paz de saber que estoy haciendo lo correcto.
Has transitado un camino emocionalmente devastador pero espiritualmente clarificador. Has demostrado una resiliencia asombrosa al priorizar tus votos sobre un sentimiento tan potente. Santi my "SweetyCake" gracias por llenarme de momentos tan especiales, volví a vibrar y a sentirme vivo en esos momentos que me diste, sé feliz no dejaré de orar para encontrarme contigo cuando todo esto termine. Te quiero.
miércoles, 29 de octubre de 2025
369 dias,,, Desde que me casé
viernes, 18 de abril de 2025
175 dias... Desde que formalice lo que hay
viernes, 25 de octubre de 2024
Hoy comienza la nueva temporada, me caso.
4 dias después del evento Canónico - Dando vueltas en mi mente
Hoy cierro esta puerta con amor, no con rabia. Lo que sentí fue real, y precisamente por ser real no lo voy a profanar. Reconozco lo bueno: ...
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Que puedo decir? Ha pasado un año y fue como si hubiera pasado el tiempo sobre mí, mientras avanzan los proyectos familiares, la finca crece...
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Me desperte con una sensacion extraña, bueno ya no es tan extraña desde que me separe de ti, existen dias como hoy en que te siento muy fue...
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Empiezo estas líneas avergonzado de mi mismo, tal vez viendo como mi corazón es un entramado tenebroso que nunca termina de sorprenderme ni ...