jueves, 19 de marzo de 2026

2 días despúes de tu despedida - Reflexiones

Nuestra historia duró 42 días, desde que tuve el valor de decirle la verdad a mi esposo la misma semana que abrimos la puerta que nos trajo hasta aqui, a este silencio, quise decirte muchas cosas cuando leí tu último mensaje, un mensaje frio, resignado, lleno de rabia y de dolor, pero entendí, entendí cuanto te dolía toda esta ambigüedad, que estuvieramos bien un día y al siguiente todo estuviera mal, que todo el tiempo sintieramos estas dagas atravesandonos porque no podiamos estar juntos, y no importaron los mil acuerdos que hicimos, las mil promesas, lo mucho que razonamos juntos lo que podiamos hacer para resistir este tiempo, porque te admito, no podía tomar una decisión. Contigo tenia toda esa dulzura, todo ese romance, esa intensidad, la pasión, el propósito, la complicidad, la magía, toda esa novedad, me encantaba que te sintieras tan orgulloso de estar conmigo, que me quisieras presumir en todas partes, que me llevaras de la mano cuando caminabamos juntos, que no me soltaras ni un momento, siempre piel a piel, amé las conversaciones profundas y tambien las carcajadas, y por muchos momentos olvidé la diferencia de 12 años de edad, porque era la primera vez que conocía a un chico de 26 años que parecía tener las cosas tan claras.

Tristemente no pude manejar el fantasma de la culpa que me generaba intentar mantener el vinculo contigo mientras en casa mi esposo, quien ha estado conmigo en las buenas y en las malas, quien decidió esperar con paciencia mientras yo transitaba por toda esta situación, quien escuchó varias veces de mis propios labios decir que amaba a otra persona y aun asi, decidió quedarse, decidió amarme, decidió compartir conmigo el dolor, la incertidumbre, aunque contigo me sentí viviendo una fantasía romántica, muy pronto comencé a ver las grietas, el patrón que nos llevaba a oscilar entre la felicidad extrema y la tristeza profunda, las muchas despedidas, las promesas rotas, las lagrimas, la desesperación, la búsqueda de propósito en todo esto, todo comenzó a convertirse en un torbellino de dolor y tristeza que aumento el costo de permanecer juntos aun cuando era todo lo que queriamos hacer.

Mi duda mas grande llegó a principios de esta semana, publicaste un video en IG con una canción acerca de algo que dejaste en Punta Cana, eso sumado a una foto anterior con un par de personas con las que uds compartieron allí, me hizo pensar que tal vez no todo habia sido tan cierto, no sentí celos, hubiese podido entender que en tu viaje allí te hubiera llamado la atención alguien y hayas pasado tiempo y disfrutado espacio con esa persona, total no estabas obligado a serme "fiel", pero me dolió pensar que en este momento de tu madurez emocional, tan joven que estas podias perfectamente decir que me amas y al mismo tiempo involucrarte con otras personas, me dolió la posibilidad de la mentira, que tal vez me mentiste cuando me dijiste que no habias salido con nadie allí y entonces recordé como me dijiste que estabas perdiendo oportunidades con otras personas por esperarme a mi, como me dijiste en aquella llamada que tuvimos donde también me llamaste "manipulador" y "narcicista", y entonces como un balde de agua fría entendí que no eras para mí, y que una relación contigo me hubiera lanzado a un abismo de incertidumbre y desconfianza que no queria repetir, que prefería este dolor de perderte que amarte aún más para luego sufrir un desengaño.

No es como que piense que eres una mala persona, al contrario me enamoré tanto de ti por el bonito corazón que tienes, sin embargo estamos en momentos de madurez distintos, y hay cosas con las que yo ya no quiero lidiar nuevamente, tu estas joven, vas a querer vivir aun cosas que yo ya viví, vas a querer conocer personas, experimentar situaciones, viajar, disfrutar la vida nocturna, gozar a tus amigos, muchas cosas que a mi edad ya han pasado y que nos harian vivir de forma infeliz tal vez, no conozco el futuro definitivamente, pero pude identificar aquellas cosas que yo y vivi en el pasado que me hicieron retroceder, tal vez por cobardía, tal vez por que me siento en un momento en el que necesito replegarme y reencontrarme para saber que vida es la que quiero tener, habiamos hecho acuerdos para mantener el espacio entre nosotros, pero no fue posible, nuevamente hubo necesidad de comunicación diaria, llamadas, mensajes, y la necesidad de vernos, lo que me hizo sentir que estabamos traicionandonos a nosotros mismos y de nuevo repitiendo todo el patrón, y cuando quise espacio, tu lo interpretaste como abandono, y cuando quise algo de silencio, y un poco de distancia para poder pensar, procesar todo lo que me estaba pasando alrededor, todo el ruido del trabajo, la presion de la situacion, mi esposo tratando de recuperar el hogar, simplemente tu soltaste, ya lo habia hecho yo antes, pero esta vez lo hiciste tú, y ahi fue donde lo sentí definitivo, yo solo te pedía espacio, yo estaba viendo los patrones, estaba viendo como nos estaba afectando todo, y solo te pedí tiempo para respirar, pero ese día, hace dos días en la noche, simplemente a las 10 pm me enviaste un último mensaje frío "Adios Juanse.." sentí que el piso se hundió bajo mis pies, lo leí a las 2 am, y el sueño se fue de mis ojos, sentí el vacío de tus palabras, y me di cuenta que finalmente me habias soltado, me dejaste ir.

Entendí que fue lo mejor, en mi situación no podemos sostener una relación, la comunicación y presencia nos duele porque no podemos vivir lo que sentimos con libertad, yo aun sigo confundido y no soy capaz de tomar una decisión definitiva, pero te agradezco por eso, aunque me duele como me duele, tengo espacio de en tu ausencia enfrentarme a mi verdad, ahora que me quedé solo con el tsunami de mi realidad matrimonial, voy a poder finalmente resolver cual es la version de mi que quiero habitar, y dejó de tratarse de ti, ahora se trata de mi versión esa versión que pudiste experimentar, mi version enamorada, feliz, autentica, romantica, detallista, apasionada, aventurera, tengo que definir donde la voy a colocar y como ahora la voy a integrar a mi vida, porque no quiero permitir que se vuelva a apagar. Fuiste muy importante para mi, fuiste un hito en la historia de mi vida, llegaste a ayudarme a salir de mi carcel emocional y reviviste en mi aquellas cosas que llegue a creer perdidas, y amé mi version contigo, amé profundamente poder expresar todos esos sentimientos, amé poder escribir mas de 10 canciones y dedicarte todo un albúm en spotify, uno hecho para ti, por ti, porque tu hiciste que yo volviera a sentir amor, ese amor que nos hace sentir vivos y que tambien duele.

Yo te dejo ir mi amor, ahora tal vez no lo vas a entender, vas a pensar que no me importaste, o que no tuve los calzones para luchar por ti, que fui debil, no sé no puedo saber tus pensamientos, pero lo cierto es que entendí que las cosas tienen un derecho aunque no nos guste, y que mi primer deber es resolver mi vida sentimental de casado, y si Dios quiere que algún día tu y yo podamos estar juntos voy a poderme sanar, voy a poder resolver toda esta situacion, dejarla atrás y la vida nos volverá a poner en el camino, pero bueno es una ilusión, porque tambien es posible que no pase asi, que convirtamos todo esto en un recuerdo, para mi, en uno muy hermoso, no fuiste mi destino pero definitivamente dejaste una huella, una muy grande en mi corazón. Tal vez núnca nos volvamos a ver, tal vez decidas irte a España como era tu proyecto inicial y entonces núnca más sepamos el uno del otro, pero me quedo con lo que lograste en mí, todo ese amor que me diste, los besos, las caricias, las palabras, las canciones dedicadas, las miradas complices, los sueños, las ilusiones, fue la primera vez que imaginé una vida diferente con alguien que no fuera Sebas, y aunque nunca estuvo del todo bien, pude darme cuenta que mi vida no es una carcel y que puedo escoger que quiero vivir y ser y "habitarme" como tantas veces me dijiste.

Te voy a extrañar mucho, por mucho tiempo, hasta que mi mente por fin entienda que habitamos en esos 42 días que se sintieron toda una vida,  que ese fue nuestro momento, si te amo, eso no ha cambiado, y te deseo toda la felicidad del mundo, te mereces cosas hermosas, pero sobretodo que Dios te encuentre en el camino y te guíe a la luz de su verdad, porque aunque no te vuelva a ver aqui en este mundo triste, quiero poderme encontrar contigo en las mansiones celestiales cuando todo esto por fin termine. Quiero pensar que estas bien, que tienes paz, que esas emociones de conflicto se fueron, tal vez estemos tristes pero ambos sabemos que es lo mejor para los dos, ambos sabemos que esto es asi como debe suceder, nos encontramos en el camino y aprendimos mucho del otro, y ahora debemos continuar nuestros caminos segun la providencia divina, confiando en que esto que nos paso tiene un proposito mayor que luego podremos entender. No puedo entender en este momento porque encontré al amor soñado, a lo que siempre habia querido, tu no te imaginas lo que causaba en mi verte esa carita preciosa, suspiraba siempre, me llenaba de nervios, abrazarte y besar tus labios me encantaba. Perdón por abrir la puerta a todo esto en tan mal momento, sé que las cosas hubieran sido de otra manera si yo desde el inicio hubiera manejado las cosas correctamente, lo siento mucho mi amor, no quise romper tu corazón y bueno este fue el costo que pagué, el de perderte al final por mi incapacidad para poderme decidir, muchas eran mis razones, todas muy personales, y entiendo que para ti sean sin sentido, pero hay algo cierto, me enamoré de ti, y aunque hoy ya no te siento en esa conexion cuantica magica que teniamos, siento que nuestro vinculo se rompió y no logro ya sentir la conexion, se que sigo amandote y espero que este amor algun dia tenga sentido.

Te escribo estas lineas aqui, para confersarme, para hacer catarsis, para decirte lo que me duele sin tener que abrir el vinculo de nuevo, sin tener que confundirte, prefiero que pienses que no me importó, y que mi ausencia te da mas paz, tal vez nunca leas estas lineas, pero si tu corazon aun tiene un apice de conexión conmigo espero que lo puedas sentir de alguna manera. Me importas, te amo, y quiero que sientas que vamos a estar mejor asi.

Adios mi SweetyPie, te amo mucho. Sé Feliz!






miércoles, 18 de marzo de 2026

42 días despues del evento canónico - El futuro

Hoy entendí algo incómodo: no todo lo que se siente profundo está destinado a quedarse.

Durante semanas viví una de las conexiones más intensas que he experimentado en años. No fue superficial, no fue pasajera, no fue “una distracción”. Fue real. Me movió, me confrontó, me mostró partes de mí que estaban dormidas o, peor, que yo mismo había decidido no mirar.

Y aun así… la dejé ir.

No porque no hubiera amor.
Sino porque no había estructura para sostenerlo sin destruir otras partes de mi vida.

Renuncié a Santi.

Es raro escribirlo así, tan seco, tan definitivo. Pero esa es la verdad. No fue una decisión impulsiva, fue una decisión consciente. Dolorosa, sí. Pero consciente.

Y aquí es donde empieza lo verdaderamente difícil.

Porque soltarlo no resolvió nada.
Solo dejó todo al descubierto.


Me quedé con un vacío incómodo.
Con su ausencia.
Con el silencio.
Con las ganas —muy reales— de salir corriendo a buscarlo, abrazarlo, decirle que lo amo y que no me importa nada más.

Pero no lo hice.

Y no lo voy a hacer.

Porque entendí algo clave: lo que sentíamos era real… pero no era sostenible en la forma en la que existía.


Ahora estoy aquí.

Sin distracciones.
Sin esa intensidad que lo llenaba todo.
Sin ese refugio emocional.

Y con una pregunta que no puedo seguir evitando:

¿Qué hago con mi vida ahora?


Mi matrimonio con Sebas está en el centro de todo esto.

Once años de historia.
Once años de construcción.
Once años de decisiones, aprendizajes, errores, crecimiento.

Y hoy… todo eso se siente inestable.

No roto necesariamente.
Pero sí cuestionado.

Y esa es una diferencia importante.


No puedo seguir adelante como si nada hubiera pasado.

Tampoco puedo tomar decisiones desde el impulso o desde la carencia emocional que dejó esta relación.

Lo que sí puedo hacer —y debo hacer— es algo mucho más incómodo:

Mirar al abismo.

Mirar de frente mi relación.
Sin idealizarla.
Sin justificarla.
Sin quedarme por costumbre.
Pero tampoco salir corriendo solo porque apareció algo que me hizo sentir más vivo.


Y no se trata solo de Sebas.

Se trata de mí.

De entender qué parte de mí se activó con Santi.
Por qué necesitaba sentirme así.
Qué estaba buscando realmente.

Porque sería muy fácil engañarme y decir:

“el problema es mi matrimonio”

Cuando la verdad puede ser más compleja.


También hay otra verdad que no puedo ignorar:

Estoy agotado.

Mi trabajo, que en algún momento disfruté, hoy se siente como una cárcel.
Una estructura que me contiene… pero que también me limita.

Y cuando uno empieza a cuestionar una cosa…
empieza a cuestionarlo todo.

Relaciones.
Trabajo.
Propósito.
Dirección.


Lo curioso es que, aunque todo esto se siente como un derrumbe…

No tengo miedo.

Hay tristeza, sí.
Hay vacío, sí.
Hay incertidumbre.

Pero también hay una sensación muy clara, muy interna, difícil de explicar:

algo mejor viene.

No en el sentido ingenuo de “todo va a salir bien”.
Sino en el sentido de que este desorden tiene propósito.

Que este momento de quiebre no es el final… es el inicio de algo.


Por primera vez en mucho tiempo no quiero controlar todo.

No quiero forzar respuestas.
No quiero tomar decisiones apresuradas.
No quiero llenar el vacío con ruido.

Quiero transitar este proceso.

De verdad.

Sentirlo.
Entenderlo.
Dejar que me transforme.


Hoy no tengo todas las respuestas.

No sé si debo quedarme en mi matrimonio o dejarlo ir.
No sé si necesito reconstruir lo que tengo o empezar de cero.
No sé si debo estar solo por un tiempo o volver a abrirme al amor más adelante.

Y, por primera vez, estoy aceptando no saberlo.


Lo único que sí sé es esto:

He aprendido.

He visto mis patrones.
He entendido mis vacíos.
He reconocido mis contradicciones.

Y no quiero volver a ignorar nada de eso.


Estoy al borde de un nuevo ciclo.

Y aunque todo en mi vida —emocional, profesional, personal— parece tambalearse…

No lo siento como una pérdida.

Lo siento como una reconfiguración.


Solté a Santi.
No porque no lo amara.
Sino porque no podía construir desde ahí.

Ahora me toca hacer lo más difícil:

reconstruirme a mí.

Sin prisa.
Sin atajos.
Sin mentiras.

Y ver, desde ese lugar más honesto…

qué vida quiero realmente vivir.

42 dias despues del evento Canonico - Silencio

 Hay noches que parecen diseñadas para romperte y otras que, en medio de la fractura, te muestran la luz que no querías ver. Estos últimos días han sido un torbellino de ataques espirituales, verdades brutas y una honestidad que me ha dejado contra las cuerdas.

Todo estalló el lunes por la noche. Santi me escribió aterrado; acababa de vivir una parálisis del sueño que describió como un ataque directo. Sentí su miedo a través de la pantalla. En ese momento, solo pude decirle lo que sé en el fondo de mi alma: esto es una lucha espiritual. Desde que empezó a estudiar la Biblia con mis abuelos, las sombras parecen haberse ensañado con él. Oramos a la distancia, le envié música para calmar su espíritu y le recordé que Dios es más poderoso. Pero el dolor de estar separados físicamente en ese momento me somatizó; un virus me tiró a la cama, dejándome sin voz, justo cuando más necesitaba hablar.

Luego vino el silencio necesario, pero punzante. Santi me bloqueó por un momento para evitar escribirme, intentando protegerse de una dinámica que nos está costando a ambos. Pero el bloqueo no duró. El dolor es compartido. Cuando volvimos a hablar, la conversación fue un campo minado de dudas: él sentía que yo estaba jugando, que él era solo un pasatiempo en mi vida.

Tuve que ser brutalmente honesto. ¿Cómo explicarle que no guardo distancia por falta de amor, sino porque lo quiero tanto que no puedo construir algo sobre las ruinas de un matrimonio de 11 años que aún debo cerrar en paz? No quiero arrastrarlo a mi torbellino emocional. Le dije la verdad: no planeé enamorarme de él, pero aquí estoy, enfrentando mi realidad y decidiendo que no puedo sacrificar más mi felicidad. Mi matrimonio se terminó, y aunque el futuro me aterra, ya no hay vuelta atrás.

Ayer finalmente nos vimos. Almorzamos cerca de la plaza y la tensión se disolvió en abrazos. Verlo a los ojos me recordó por qué estoy haciendo todo esto. Santi ha sido un catalizador; su llegada le dio un giro de 180 grados a mi existencia gris. Incluso compuse un álbum inspirado en este proceso. Se lo compartí hoy y su reacción me desarmó. Me dijo que mi música "tocaba la piel" y que ver la carátula lo había impactado.

Le expliqué el concepto: yo me confronté frente a su espejo en esa barbería. Mi vida era monócroma y frente a él todo cobró color. Es una "tuza doble", como dice él, porque estamos perdiendo lo que conocíamos para encontrar algo nuevo, algo que esperamos sea bendecido por Dios y libre de engaños.

Hoy me siento más tranquilo. El virus está retrocediendo y mi corazón, aunque cansado, tiene dirección. Estamos construyendo cimientos. No es el camino más fácil —nadie dijo que lo fuera—, pero es el único camino hacia la verdad.

Mañana es Sabbat, mi día de reposo. Espero que el ruido del mundo se apague un poco y que el temor, como dice la Escritura que le compartí a Santi (1ª Juan 4:18), sea echado fuera por este amor que estamos intentando cuidar.

Esta semana ha sido, sin duda, la más densa de mi vida. He pasado de la agonía espiritual al éxtasis de una conexión que no puedo llamar de otra forma que amor, para luego chocar de frente con la realidad de un adiós que se siente como un renacimiento necesario.

El 16 de febrero amanecimos entre mundos. Santi me envió un video sobre cómo el choque de dos universos genera caos, pero un caos inevitablemente hermoso. Y así fue nuestra conversación: un debate teológico fascinante. Pasamos horas diseccionando el Apocalipsis, discutiendo sobre la mujer vestida de sol y la naturaleza de María. Es extraño y mágico ver a un católico y a un protestante retándose, no para destruirse, sino para aprender. Me encanta que me rete; me obliga a estudiar, a buscar a Josefo y a desempolvar textos. Pero entre líneas de exégesis, lo que realmente fluía era una intimidad que me dejó claro que él es "carne de mi carne".

Sin embargo, la realidad de mi casa seguía ahí, como una sombra. Ese mismo día, Sebastián finalmente entendió que lo nuestro no va más. Fue una conversación agotadora, semi-amarga, cargada de una paz que solo puede venir del cielo. Él sospechaba de mis sentimientos por Santi desde el principio. Mi papá siempre dice que es mejor cortarle la cola al perro de un solo golpe, y por fin lo hice. Me dolió verlo afectado, pero no puedo seguir fingiendo una felicidad que ya no existe.

Pero el miércoles 18, el péndulo osciló hacia la crisis. Santi colapsó bajo el peso de sus inseguridades y su pasado. Me reclamó por mi falta de iniciativa, por mi necesidad de hacer las cosas "paso a paso" y con calma. Sentí su miedo a ser un pasatiempo, su terror a que yo regrese a Sebastián por debilidad. Llegamos a un punto de ruptura tan fuerte que nos despedimos. Un adiós seco, definitivo… que duró apenas unas horas. Porque el amor que sentimos no es un capricho nacido de la confusión; es algo que nos ha devuelto la fe.

Esa misma noche, después de la tormenta, nos vimos. Fue una energía brutal, una conexión física y espiritual que me devolvió las ganas de todo. Le hablé de mis planes: necesito 60 días para organizar el desastre en casa, cerrar correctamente mi capítulo anterior y poder quererlo como se merece. No quiero construir un imperio sobre tres ladrillos y mentiras.

Hoy, 20 de febrero, me siento en calma. Aunque tuve pesadillas y el sistema nervioso me jugó malas pasadas, sé que estamos en el camino correcto. Santi hoy hizo algo valiente: le contó a un amigo cercano que es gay y que está enamorado. Su reacción fue hermosa, y eso me dio una alegría inmensa por él. No tiene que tener pena de ser quien es.

Aún faltan 59 días para que lo "oficial" comience, pero hoy ya no lo pienso desde la necesidad o el miedo, sino desde el cariño. Como le dije a él: Dios es el testigo de nuestra historia. Estamos en manos del Padre Celestial, y aunque la noche sea oscura, sé que el amanecer está cerca.

21 de febrero de 2026: El Espejo de la Vulnerabilidad

Me desperté en la madrugada, a eso de las 3:19 AM, con una sensación de paz mezclada con el agotamiento de los días previos. Caí rendido anoche, pero antes de intentar dormir de nuevo, le escribí a Santi para decirle que oraría por nosotros. Siento que nuestra conexión necesita ese respaldo espiritual ahora más que nunca.

Sin embargo, la mañana trajo una tormenta de honestidad. Santi me envió un texto extenso, casi un manifiesto de autodescubrimiento. Me habló de su capacidad para estar solo, de cómo su sistema nervioso se activa cuando ama y de esa "inestabilidad estructural" que siente conmigo. Entendí que su ansiedad no es falta de amor propio, sino una demanda legítima de estructura y piso firme. Me dolió leer que se sintió evadido anoche cuando más vulnerable estaba.

Pasé la mañana en Rionegro en exámenes médicos laborales, "volteando" de un lado a otro. Cuando logramos hablar a mediodía, la tensión era evidente. Él sentía que yo estaba usando la "discreción" como una táctica de alejamiento o entrenamiento. Tuve que pedirle calma; no quería responderle con el hígado mientras celebraba el aniversario de mis abuelos. Al final, después de un intercambio tenso, decidí enviarle una canción y, quizás por la presión del momento o la necesidad de espacio, terminamos bloqueándonos. Un silencio amargo se instaló entre nosotros.


25 de febrero de 2026: El Reencuentro del Sol

Después de cuatro días de silencio absoluto, hoy finalmente nos desbloqueamos. "Está bien, aquí estoy", le escribí. Fue como si el sol saliera después de una semana de lluvia constante. Me compartió el primer episodio de un podcast que está haciendo con sus amigos; me alegra verlo enfocado en sus proyectos.

Le compartí una reflexión sobre el amor verdadero como un principio divino, sereno y profundo, no como una pasión impetuosa. La respuesta de Santi me conmovió: dijo que llovía en su corazón cada día y que volver a escuchar mi voz era como el sol tocándole la piel. Confesó haberme echado de menos con todas las fuerzas de su alma. Yo también me sentía desconectado de todo; ayer mismo desperté con un vacío en el pecho y su nombre rondándome la cabeza.

Hablamos de nuestras terapias. Él salió de la suya y yo entré a la mía más tarde. Mi psicóloga me recomendó leer El caballero de la armadura oxidada, y me sorprendió saber que él ya lo conocía. Quedamos en vernos el viernes en nuestro lugar. Necesito besarlo y no soltarlo. La crisis está pasando, o al menos eso queremos creer. Terminamos el día con una videollamada corta, solo para vernos. Le mencioné que Sebas no está bien, pero Santi, con una madurez renovada, me dio mi lugar y me pidió descansar.


26 de febrero de 2026: Piel y Promesas

Inicié el día con mejor energía. Santi se puso una de mis camisas leñadoras para sentirme cerca mientras se iba a Rionegro a tramitar su carnet de vacunas internacional para su próximo viaje. Nos enviamos fotos y elogios; verlo radiante me dio fuerzas para enfrentar mis reuniones.

Hablamos de cine y de libros. Es increíble que ninguno de los dos haya visto Siete almas, así que prometimos verla juntos. La tarde se puso graciosa recordando frases viejas de Facebook, pero también hubo momentos de realidad: Sebas se puso mal anoche y eso me drena emocionalmente. Aun así, Santi me esperó pacientemente hasta que llegué a casa. Enrolló su "bestia" (su moto) bajo la lluvia y, aunque estoy agotado, saber que mañana nos veremos hace que todo valga la pena.


27 de febrero de 2026: El Cirujano de la Razón

Santi me despertó con un mensaje hermoso: soñó conmigo toda la noche. Yo me desperté más tarde de lo habitual, sintiéndome amado. Durante el día, me hizo preguntas profundas sobre cómo veo a Dios, buscando entender mi espiritualidad. Le hablé de mi visión de un Ser rodeado de luz gloriosa y majestad, y cómo eso me inspira reverencia y lealtad.

A las 6:30 PM cumplimos nuestra cita en su casa. Fue un rato maravilloso, "mágico" como él dice. Me siento magnético a su lado y él dice que lo inspiro a ser mejor. Al llegar a mi casa a medianoche, solo pude desearle un buen descanso. Esta conexión nos vuela la cabeza a ambos.


28 de febrero de 2026: Maletas y Nuevos Comienzos

Hoy fue un sábado de "perezita" y preparativos. Santi estuvo trabajando duro, pero se tomó el tiempo de recordarme que debo motilarme. Me divierte que me diga que no le sea infiel con otro barbero; mañana mismo iré a que él me deje como un modelo.

Por mi parte, fui a Rionegro a comprar ropa para mis eventos de la próxima semana y, finalmente, renové mi celular. El anterior ya no daba más. Santi está emocionado por su viaje del lunes a las 5 AM; Lexy le está organizando una despedida. Me escribió que se trajo todas sus máquinas para dejarme impecable mañana antes de irse. Aunque él está de fiesta y yo configurando mi nuevo juguete tecnológico, nos sentimos más cerca que nunca. Mañana será nuestro último encuentro antes de su viaje, y ya lo extraño.

1 de marzo de 2026: El último suspiro antes de la partida

Llegué a casa en la madrugada después de estar con Santi, sintiendo aún la energía de nuestro encuentro. No logré dormir muy bien; las pesadillas y el movimiento constante me dejaron agotado. Al despertar, Santi estaba ansioso por aprovechar nuestro último día antes de su viaje.

Nos encontramos a mediodía. Él se veía radiante, recién motilado y con esa energía que me vuela la cabeza. Decidimos subir a un mirador, disfrutar de un vino y simplemente estar. Fue, sin duda, uno de los mejores días que hemos tenido; la conexión fue total. Al despedirnos por la noche, le pedí que me escribiera en cuanto estuviera en el aeropuerto. Mañana empieza su aventura y, aunque me alegra por él, ya siento el vacío de su ausencia física.

2 de marzo de 2026: Una travesía llena de baches

Santi salió para el aeropuerto a las 3:53 AM. Me desperté con un mensaje suyo lleno de amor y promesas de cuidar lo nuestro. Le deseé un viaje renovador, pero la jornada no fue fácil para él. Entre escalas cortas en Panamá y el cansancio, la tensión subió.

Finalmente aterrizó en Punta Cana a las 5:00 PM. Desde el principio, las cosas se pusieron "tesas": problemas con el cambio de moneda y la malicia de la gente local lo pusieron alerta. Lo peor vino después: ¡les cancelaron la reserva del hotel! Estuve pegado al celular, tratando de darle calma desde la distancia mientras ellos buscaban dónde quedarse en los manglares. Al final del día, lograron instalarse, aunque Santi estaba agotado y estresado. Hablamos por videollamada un momento; verlo sonreír de nuevo, a pesar de la "chocoaventura", me dio tranquilidad. Las fotos que me envió de la playa son hermosas, pero desearía estar allá con él.

3 de marzo de 2026: Entre el paraíso y el "chicharrón" laboral

Santi amaneció disfrutando del sol, aunque no tardó en mostrarme los "recuerdos" físicos (chupados) de nuestra última noche, lo cual me hizo reír. Mientras él exploraba cenotes y playas hermosas, yo me sumergí en un "chicharrón" de trabajo que me tuvo ocupado hasta tarde.

Intentamos hablar por la noche, pero su internet fallaba constantemente. Le pedí que se hidratara bien y descansara, ya que mañana me toca madrugar para ir a la oficina. Me duele no poder decirle "mi amor" tan libremente como él quisiera debido a mi situación, pero él sabe que lo extraño y que está en cada uno de mis pensamientos.

4 de marzo de 2026: Pruebas de fuego y tormentas emocionales

Hoy fue un día desafiante. Santi amaneció sintiéndose vulnerable y extrañándome demasiado. Me confesó que este viaje está siendo una prueba para él; el ambiente de vicio y excesos de la isla lo hace sentir alerta. Tuvimos una conversación profunda sobre el propósito y el amor propio; le recordé que su valor no depende de la atención efímera de extraños.

Sin embargo, al final del día, la tormenta estalló entre nosotros. Llegué a casa tarde, cansado y bajo una lluvia torrencial. Cuando intentamos hablar, el mal internet de la isla y mi agotamiento crearon un malentendido. Santi sintió que lo evadía y yo, honestamente, no tenía cabeza para lo que sentí como "berrinches". Nos dormimos molestos, con palabras pesadas en el aire. Es horrible estar así a tanta distancia.

5 de marzo de 2026: La tregua del amanecer

Afortunadamente, el orgullo no duró mucho. Santi me escribió temprano disculpándose y yo le respondí que tampoco me gusta estar enojado. El día transcurrió con mejor energía; él disfrutando de su último tramo de vacaciones y yo tratando de avanzar en mis pendientes. Me dedicó una canción de amor y, aunque seguimos en esta montaña rusa emocional, la certeza de lo que sentimos nos mantiene a flote.

6 de marzo de 2026: Corazones unidos y verdades divididas

Tuvimos una llamada larga por la mañana antes de que yo empezara un evento de trabajo. Santi me expresó su admiración y su amor de una manera que me desarmó. Hablamos de la "despedida" que parece rondar nuestras conversaciones, pero le dejé claro que no lo estoy despidiendo, solo que las cosas deben ser en el tiempo de Dios.

Él siente que mi corazón está dividido por mi situación con Sebas, y tiene razón en parte. Es difícil administrar la vida cuando uno quiere estar en un lugar pero aún tiene deudas emocionales en otro. Santi me recordó que yo dirijo mi vida, pero Dios la administra si confío en Él. Terminamos el día compartiendo canciones y estados dedicados, reafirmando que, a pesar de los mensajes eliminados y las dudas, lo nuestro nació de la paz y no de la desesperación.

7 de marzo de 2026: El cansancio del sobreviviente

Amanecimos indispuestos. Yo con síntomas de resfriado (probablemente el virus de los abuelos o puro agotamiento) y Santi enfermo del estómago, probablemente por el sol o la comida de la isla. Me quedé dormido gran parte de la tarde viendo videos de profecía mientras Sebas andaba cerca, lo que puso el ambiente tenso en casa.

Santi me confesó que ya quiere volver; extraña el agua potable, el frío de las montañas y, sobre todo, nuestra conexión. Planeamos un futuro viaje solos a Isla La Miel para junio. Saber que mañana regresa a Colombia me llena de una ilusión que no puedo explicar.

8 de marzo de 2026: El regreso y el regalo del capibara

¡Santi ya está en camino! Me escribió desde el aeropuerto de madrugada. Pasé el día haciendo pereza y lidiando con un malestar estomacal (parece que estamos conectados hasta en la enfermedad).

Hablamos por la tarde y me contó emocionado que me trajo varios regalos: aretes, un adorno para mi escritorio y... ¡un peluche de capibara! Me parece el gesto más tierno del mundo. Quería vernos hoy mismo apenas llegara, pero tuve que ser el "adulto" y decirle que mejor mañana, para que ambos descansemos y no estemos de afán. Aterrizó en Colombia a las 8:00 PM y llegó a su casa a las 9:40 PM. Me envió un último mensaje lleno de amor y "te amos". Mañana por fin lo tendré frente a mí después de ocho largos días. La espera terminó.

9 de marzo de 2026: El aroma de la realidad

Santi volvió. Al despertar, el tono de sus mensajes ya era otro: lleno de ese "gadejo" y alegría que lo caracteriza. Se reía de lo mucho que valoraba ahora el agua potable de su casa después del "olor a dominicano" de la isla. Me divierte su capacidad para regatear y cómo dejó "enamorada" a una muchacha allá restregándole su belleza, aunque yo sé muy bien que él está "prendido" de alguien más: de mí.

Pasamos el día con un hype altísimo, planeando un futuro viaje ideal (5 días, 4 noches, hotel de lujo y jacuzzi con vista al mar). Entre bromas sobre si somos o no el amor de la vida del otro, le confesé que yo también estoy enamorado de él. Quedamos en vernos a las 5:00 PM. Sin embargo, mi cuerpo empezó a pasarme factura; me sentía maluco, drenado por el estrés acumulado de la semana y del trabajo. Santi, en su modo más tierno, prometió consentirme con masajes y aceites de caléndula. Necesitaba ese refugio. Terminamos el día reafirmando nuestro amor.

10 de marzo de 2026: Sueños, advertencias y el peso de la ley

La madrugada fue extraña. Santi me escribió que estaba llorando dormido por mí. Luego, tras una siesta, me relató dos sueños perturbadores que me volaron la cabeza. En ellos aparecía Sebastián en situaciones de vulnerabilidad y exposición, y yo aparecía lejano o invisible. Le compartí un análisis (apoyado en IA) que me hizo mucho sentido: su subconsciente le está advirtiendo que entrar a mi vida ahora implica atravesar dolor y desorden espiritual. Hasta su inconsciente sabe que no es el tiempo.

Para equilibrar la carga, le envié material sobre la profecía de las 70 semanas de Daniel. Santi se convirtió en un mar de preguntas: ¿Jesús es San Miguel Arcángel? ¿Qué es la prevaricación? ¿Roma es el cuerno pequeño? Me encanta verlo así, como un niño curioso, cuestionando desde la Eucaristía hasta el sistema de sacrificios. Le prometí ir respondiendo una a una, sabiendo que estamos alineando no solo nuestros corazones, sino también nuestras mentes hacia una verdad mayor.

11 de marzo de 2026: La parálisis y el horno de fuego

A las 3:30 AM recibí un mensaje desesperado: otra parálisis del sueño. Santi describió una pesadilla vívida con muñecos hostiles, demonios y una sensación de asfixia. Me dolió no estar ahí físicamente para despertarlo, pero me quedé con él a través del chat, dándole calma. Le expliqué que es una mezcla de lucha espiritual y ansiedad extrema por sentirse vulnerable.

El día en la oficina fue un infierno. Una supervisora me acusó de acoso laboral; tengo una enemiga declarada en mi equipo. Santi fue mi roca: me recordó la historia del Rey Ezequías y cómo Dios no cultiva en tierra seca. Me llamó "vikingo" y me impulsó a soltar el control. A pesar del cansancio y de despertarme a las 2:30 AM, sus palabras me dieron la fuerza para terminar la jornada. Al final del día, lo alcancé a ver un momento antes de subirme al bus. Sus hermanas lo regañaron por lo quemado que llegó del viaje, pero para mí sigue siendo el hombre más hermoso.

12 de marzo de 2026: Cortisol y telepatía

Otra madrugada de desvelo a las 3:00 AM. Santi se despertó sintiéndome; dice que me siente incluso cuando duerme. Hablamos del cortisol y de cómo la ansiedad nos corta el sueño. Él está en una etapa donde su primer y último pensamiento soy yo.

A mediodía, decidió hacerse un cambio de look radical para "empezar renovado". Me mandó fotos de sus cortes anteriores y yo elegí uno que lo hace ver "todo un papasito". Tuvimos un intercambio de mensajes muy picantes y divertidos que nos subieron el calor a ambos. Me hizo reír mucho con sus ocurrencias. Cerramos el día compartiendo canciones que marcan nuestra "nueva historia". Por fin, mañana ya no tengo que ir a la oficina; el descanso se siente cerca.

13 de marzo de 2026: Rosas en el Sabbath

Desperté con paz. Dormí toda la noche por primera vez en días. Santi regresó a su trabajo y yo me dediqué a organizar detalles especiales. Le envié una canción que me recordó a él y planeé una sorpresa que tardó en llegar, pero que valió la pena.

Cerca de las 8:00 PM, justo cuando entrábamos en el Sabbath, le envíe: un ramo de rosas hermosas. Santi se puso muy sentimental; dice que es la primera vez que le pasa algo así. Verlo tan feliz y "nostálgico" por el gesto me llenó el alma. Pasamos la noche compartiendo videos de TikTok de nuestra juventud y riéndonos de cómo nos veíamos antes.

Lo más especial fue ver su reacción a los videos de profecía que le envié. Me confesó, con los ojos encharcados, que siente que Jesús lo está llamando y que por mucho tiempo se había olvidado de Él. "Estamos haciendo el camino juntos", le dije. Cerramos el día recordando fotos de nuestra primera salida, dándonos cuenta de que el amor ya estaba ahí, en su mirada, antes de que lo supiéramos. Fue su primer Sabbath consciente, un reposo verdadero.

14 de marzo de 2026: La intensidad del lobo

Un sábado de descanso real. Despertamos tarde y pasamos el día hablando de nuestras similitudes: desde el lobo como animal espiritual hasta nuestra forma de ver la lealtad. Santi me contó cómo el Shabbat se manifestó en sus redes sociales y en su mente, confirmando que Dios lo escucha.

Por la noche, mientras él salía con amigos y yo estaba con mi familia haciendo pizza, la conversación se puso profunda sobre política y religión. Fue un día de mucha paz, de visualizarnos en un hogar juntos, incluso usando la IA para crear imágenes de cómo sería nuestra vida futura. Todo parecía estar en su lugar.

15 de marzo de 2026: El choque de los apegos

Amanecí extrañándolo mucho, pero la calma se rompió pronto. Soñé que llegaba a su casa y su perro me mordía; una representación clara de mi miedo a salir herido de nuevo. Santi trató de analizarlo desde la psicología, sugiriendo que reprimo mis emociones.

La tensión escaló cuando reafirmé nuestro trato de "no ser nada oficial" hasta que yo esté libre. Santi se sintió herido; sintió que esa reafirmación era un golpe innecesario. Intentamos arreglarlo, pero terminamos en un "tira y afloje" emocional. Él se fue a misa con sus abuelos para buscar paz, y yo me refugié en mi familia, pero la sensibilidad quedó a flor de piel.

16 de marzo de 2026: Besos y debates teológicos

Empezamos el lunes con "cosas lindas" y extrañándonos. Santi me recordó que nuestra historia empezó con un beso único y me dedicó canciones que me desarmaron. Acordamos vernos el martes para comprar los cuadernos y pasar tiempo en nuestro "rinconcito".

Sin embargo, el día terminó en un debate teológico denso. Santi tuvo una discusión con un cliente bautista sobre las postrimerías y el Shabbat. Intenté explicarle la diferencia entre la tradición romana y la verdad bíblica, pero él terminó confundido. A esto se le sumó un fuerte dolor de cabeza de mi parte por una reunión tensa en el trabajo. La estabilidad parece ser un cristal muy frágil entre nosotros.

17 de marzo de 2026: El adiós en la montaña rusa

Hoy todo colapsó. Amanecí saturado por el trabajo y le cancelé nuestra cita. Santi reaccionó con un mensaje de apoyo, pero mi respuesta fue fría y distante. Le confesé que este ciclo de "intensidad romántica - indiferencia" me está desregulando. Necesito priorizar mi estabilidad emocional.

Lo que siguió fue una discusión dolorosa sobre nuestras dinámicas de apego. Santi me identificó como "apego evitativo" y a él mismo como "ansioso". Me reclamó que siempre que me indispongo, termino diciendo que no puedo más con él. Yo, agotado y sin herramientas para lidiar con la presión, le pedí espacio.

Santi fue tajante: "No esperaré más nada de ti. Adiós, Juanse".

Me quedo con el vacío en el pecho y la sensación de que, una vez más, la montaña rusa nos ha lanzado al vacío. Creo que este es el final de nuestra historia. Duele mucho, es todo lo que puedo decir.


martes, 24 de febrero de 2026

19 dias después del evento Canónico - pensamientos

Hola mi bonito, te escrito estas líneas para ver si así logro ir procesando lo mucho que te extraño y lo mucho que me ha dolido tu ausencia, me pregunto como estarás y solo espero que estés mejor sin mi, sí lo sé me fui y ya han pasado 4 días, pronto será un mes y luego muchos meses, siempre he tenido miedo en convertirme en un recuerdo y siempre había esperado que después de algo como esto ocurriera un milagro, pero el único milagro entre nosotros es que hemos podido sobrevivir a nuestro adiós.

Fuiste y serás por largo tiempo el recuerdo mas bonito de un amor que sentí en mi vida, he sentido el amor varias veces en mi camino pero en realidad uno tan fuerte como el tuyo, solo la última vez que me rompí el corazón y la razón por la cual inicie este blog. Estos días he podido enfrentarme a mi propio abismo, hacerme muchas preguntas, responder muchas otras, entenderme, leerme de nuevo, leer toda esta historia y esto me ha ayudado a comprender que aunque guardo alguna esperanza de volver a amarte, es posible que eso no suceda, y esta bien, me enseñaste lo que tal vez necesitaba aprender, las cosas no sucedieron como queríamos, pero que en este mundo es perfecto?

Yo viviendo una relación vacía, cauterizado, inerte, viviendo en piloto automático por tantos años y de repente llegas tu, con tu calidez, tu oído dispuesto a escucharme, tu amistad, tu comprensión, tu cariño, me fui deslizando lentamente sin darme cuenta a tu regazo, fue lindo descubrirlo, fue lindo como comenzó a nacer este amor entre los dos, no calculamos el costo, ese primer beso y cada encuentro, no puedo olvidar la novela K-pop que vivimos, los besos bajo la lluvia, las noches enteras de besos, caricias y palabras, todo fue tan intenso que por un momento olvidé la tremenda complejidad en la que me encontraba pues en mi casa me esperaba un esposo al que le estaba rompiendo el corazón.

El tornado no sólo fue para mi, sino para él, mi esposo que tuvo que enfrentarse a la posibilidad real de perderme, esta transformado pero siento que su transformación llega ya muy tarde, pues entendí que puedo volver a amar. Espero que estos cortos meses que vivimos esto tan intenso se conviertan en ti en bonitos recuerdos, no me odies mi amor, no me fui por que quisiera me fui por coherencia y etica, tu no mereces un amor a medias, y aun faltan demasiados meses para poder salir de este lugar mientras que vivo un proceso de desprendimiento como se debe honrando el vínculo que yo firme hace varios años atrás. Te amo y te respeto y tal vez no lo entiendas en este momento, si no puedo darte todo de mi no me iba a quedar dándote migajas, tiempo compartido y un amor dividido y manchado por la culpa y el reproche continuo.

Me hubiera encantado amarte en la paz de mi libertad, haberte conocido sano, sin historias del pasado, no se si hubiéramos funcionado, lo digo porque lo nuestro fue tan intenso que a veces lo que comienza con tal intensidad termina muy rápido y se esfuma dejando solo una silueta de desilusión y sin sabor. Puede que lo nuestro haya durado lo que tenía que durar aun cuando yo corte sintiendo la intensidad de este sentimiento, en el momento donde te amaba más ahi tuve que decirte adiós. 

Podría matarme la cabeza llenandome de historias imaginandote de mil maneras, pero prefiero honrar este sentimiento llevándolo en mi corazón con dignidad, con la más profunda devoción, esperando que pueda irse transformando en algo que me ayude a ser mucho mejor. Tuviste un papel protagonico aunque muy corto en la historia de mi vida, pero tu impacto hizo que mi rumbo y mis decisiones cambiaran, puede que ya no estés en mi futuro, pero el efecto de tu presencia corta en mi existencia ha cambiado por completo lo que era mi vida hasta hace un par de semanas atrás. 

Te amo mi bonito, me hubiera encantado poder decírtelo por primera vez a la luz de la luna en una cena especial, tu y yo, música especial mientras te pedía que fueras mi novio, no se me va a dar y no porque camine en la desesperanza, sino porque hoy estas haciendo duelo igual que yo, a tu manera, tal vez y si algún día por fin estoy solo no hay forma de saber si nos volveremos a encontrar. No quería anestesiarme tratando de resolver mi actual matrimonio que agoniza con tus caricias y besos, tengo que atravesar toda esta situación por mi cuenta y luego integrar esta experiencia de 11 años y muchas historias con S para finalmente crecer y avanzar.

Te escribo estas líneas aquí aunque nunca las vayas a leer, aunque tal vez en esta noche sientas rabia y dolor de pensar que no me importaste o que no se me dio nada cerrar la pierta de esta manera, me has dolido mucho todos estos días y he tenido que soportar las olas de ansiedad de no verte, ni escucharte mientras me repito una y otra vez que esto es lo mas sano y es lo correcto. Claro que me importas y mucho tanto como para haberme despedido de tu vida con tal de finalmente darte una certeza, no la que esperabas, no porque vaya a escoger mi matrimonio fallido nuevamente sino porque quiero poderme resolver aun cuando al final de todo esto ya no te vaya a encontrar. En mi corazón llevare ese bonito amor que me hiciste sentir y los momentos que aunque muy pocos me sentí tan feliz

Te extraño mi bonito, mucho, pero entiendo que nada es destino, que volví a ser capaz de amar y que si me espera un tiempo de soledad tampoco voy a pensar que me voy a condenar para siempre a la desdicha, puedo dar amor, puedo amar y ser amado, solo el Altísimo conocer el futuro, hoy estoy en duelo, cuando pase esto tomaré decisiones y entonces saldré a buscar de nuevo mi camino, siempre te voy a dar las gracias por eso, por abrirme la puerta y enseñarme que aun queda mucho por lo que puedo vivir, hacer y soñar. Sebas ha sido mi compañero 11 años y merece mi consideración y que el cierre sea lo mas empatico y suave posible, cada día se integra mas en mi mente que aun cuando él llegue a ser la persona que siempre soñé de alguna manera mi historia con él ha llegado su fin y así lo siento.

El panorama de cada día es más claro, pero quiero tomar la decisión cuando este seguro que no lo hago con la ilusión de encontrarte al final del camino porque sería la razón equivocada, quiero hacerlo porque quiero estar seguro que es lo mejor para mi y que no depende de nadie más, aun cuando terminar mi hogar signifique navegar en solitario indefinidamente sin llenarme de temor, ansiedad o necesidad. 

Gracias mi Bonito precioso, gracias por enseñarme cosas tan bonitas, hoy te pierdo, te suelto, te dejo ir, pero te llevare en mi corazón como el amor bonito que despertó mi corazón después de un largo letargo de 12 años y el que de alguna manera junto las piezas rotas que D habia dejado tiradas en el suelo aquel 12 de diciembre de 2014 cuando decidió romperme el corazón y yo decidí blindarme para no sentir, fuiste una cura linda para mi alma, en mal momento desafortunadamente, o en bueno solo Dios lo sabe, pero tu llegada me cambio y de alguna manera me sanó, me reconecto y me hizo moverme de nuevo hacia adelante. 

Gracias mi Bonito precioso, te amo con mi corazón, no me odies, yo te amo, te recuerdo, te pienso cada día, te extraño y si no me encuentras más es porque te amo tanto que mi ausencia te hace mas bien que mi presencia. 

Te amo ❤️ bonito mi Santi

19 días despues del evento canonico - Mi Verdad

 Mis miedos, mis narrativas y el nuevo sistema que estoy construyendo

Estoy viendo algo con claridad que antes no podía ver: yo suelo convertir mis vínculos emocionales en destino. Los sobredimensiono. Los vuelvo absolutos. Y cuando los pierdo, no solo pierdo a la persona: pierdo el mundo que mi mente había construido alrededor de esa persona.

Estoy cansado de vivir así.

Esta vez quiero hacerlo diferente. No quiero reducir mis emociones, ni negarlas, ni “ajustarlas” para que se vean bonitas o maduras. Quiero integrarlas. Quiero que mi verdad emocional tenga un lugar real en mi vida sin convertirse en una cadena. Quiero dejar de actuar desde el modo reactivo, ese modo en el que uno solo intenta apagar el dolor, eludir el vacío, evitar la angustia, y termina tomando decisiones para anestesiarse.

Hoy estoy eligiendo algo distinto: sentir el dolor sin convertirlo en dirección. Sentir sin correr. Sentir sin buscar señales. Sentir sin reabrir ciclos.

1) Mis miedos internos: lo que realmente me mueve

Tengo miedo de no volver a amar.
Este miedo aparece como una sentencia: “no voy a volver a sentir algo así”, “esto era único”, “ya se acabó mi oportunidad”. Y es un miedo comprensible, porque en mi historia no me enamoro cada semana. En mi caso, pasar años sin sentir ese tipo de amor ha sido real. Por eso cuando mi corazón despierta, la pérdida se siente como si se apagara la única luz del mundo.

Pero ya entendí algo: que algo se sienta único no significa que sea destino. Significa que tocó un lugar profundo. Y tocar lo profundo duele cuando se va. Mi tarea no es pelear con ese miedo; mi tarea es no obedecerlo.

Tengo miedo al abandono.
No solo al abandono real, sino al abandono emocional: no saber si el otro me piensa, si me extraña, si me olvidó, si ya está con alguien más. Mi mente busca confirmación, como si la confirmación me diera oxígeno. He visto cómo ese deseo de confirmación puede volverse un motor de recaída: escribir, buscar, revisar, stalkear, “solo para saber”. Y ya entendí que eso no es amor: eso es un sistema nervioso pidiendo una dosis para calmarse.

Tengo miedo a la soledad.
Yo sé que hay un punto donde la soledad se vuelve un monstruo en la imaginación: “vas a terminar solo, viejo, amargado, con una mascota, viviendo de recuerdos”. Esa película aparece especialmente de noche, cuando todo está oscuro y uno se encuentra consigo mismo. Pero ya no quiero vivir tomando decisiones para evitar esa película. No quiero volver a quedarme en lugares que no son hogar solo porque me aterra estar solo.

Tengo miedo de fracasar espiritualmente.
Durante años convertí ciertos vínculos en amuletos de salvación. Como si estar en una relación “correcta” garantizara que todo estaba bien con Dios. Y cuando el vínculo se agrieta, aparece el pánico: “si salgo de aquí, me pierdo”. Ese pánico no me vuelve santo; me vuelve esclavo. Hoy estoy aprendiendo que Dios no es un verdugo de ansiedad. Dios no me pide que me apague para ser fiel. Me pide coherencia y verdad.

Tengo miedo de ser débil.
Yo he vivido mucho tiempo desde un rol: el fuerte, el que sostiene, el que salva, el que guía, el que protege. Pero debajo de ese rol hay un niño asustado que no quiere sentirse vulnerable. Y cuando por fin me enamoro y soy vulnerable, ese niño grita, exige certezas, busca estabilidad inmediata, quiere controlar el resultado. Ese rol del “héroe sacrificado” me ha destruido por dentro. Hoy quiero amar sin ser salvador, y quiero estar con alguien sin convertirlo en salvavidas.

2) Mis narrativas automáticas: las frases que me secuestran

He identificado las frases que mi mente usa como hipnosis emocional:

  • “Si fue amor real, tenía que terminar bien.”

  • “Si duele así, era mi única oportunidad.”

  • “Si sufro lo suficiente, Dios me recompensará.”

  • “Si me separo, entonces todo se arregla y podré estar con él.”

  • “Necesito una señal para estar en paz.”

  • “Si no lo busco, lo pierdo para siempre.”

Estas narrativas suenan profundas, pero son trampas. Son mecanismos de control. Son intentos de mi mente de comprar estabilidad con fantasía.

Y aquí está lo más difícil: yo puedo sentir amor real y aun así estar atrapado en narrativas falsas. Las narrativas no prueban nada. Solo muestran el estado del sistema nervioso.

3) El cambio que estoy haciendo: mi nuevo sistema

No quiero seguir viviendo en absolutos. No quiero que mis emociones escriban mi destino.

Mi nuevo sistema se basa en algo simple: significado no es destino.

Lo que viví con Santiago fue significativo. Me despertó. Me devolvió la evidencia de que mi corazón sí puede amar. Pero eso no significa que era un contrato con el futuro. No significa que si me divorcio, la vida me va a premiar con él. Esa fantasía es una forma elegante de anestesia. Y yo ya no quiero anestesia.

Por eso hoy sostengo estas verdades al mismo tiempo:

Verdad emocional: lo extraño, lo amé, me duele, mi corazón lo llora.
Verdad objetiva: lo cerré, lo bloqueé, me despedí, y eso es un hecho real.
Verdad de decisión: no voy a reabrir el vínculo. No voy a construir sobre ruinas. No voy a vivir dividido.

La integración es esto: sentir sin actuar. No negar la ola, pero no obedecerla.

4) Resignificar a Santiago sin convertirlo en destino

No quiero mentirme.

Santiago fue real para mí. Fue un catalizador. Fue un espejo. Fue un recordatorio brutal de lo que es sentir conexión, ternura, presencia, reciprocidad. Me mostró el tipo de vínculo que yo anhelo: uno donde no tengo que exigir amor, donde el amor nace y fluye, donde no hay frialdad ni rutina seca.

Pero hoy resignifico esto así:

Santiago no fue “mi oportunidad”.
Santiago fue la evidencia de que yo estaba vivo por dentro.

Y si lo suelto, no estoy negando lo que sentí. Estoy honrándolo. Porque mi amor por él no necesita poseerlo para haber sido verdadero. Lo que sentimos existió. Y eso basta para integrarlo.

No voy a usar a Santiago como excusa para escapar. No voy a usar a Sebas como anestesia para no sentir. No voy a usar a Dios como amenaza para quedarme en una vida muerta. Quiero un corazón íntegro, sin doble vida.

5) Mis nuevas reglas personales (para no recaer)

  • No busco señales. No hago stalking. No reabro canales.

  • Cuando la ansiedad pida confirmación, no la alimento: la regulo.

  • Cuando mi mente diga “único e irrepetible”, recuerdo: eso es el duelo hablando en absolutos.

  • No tomo decisiones grandes en medio de la tormenta.

  • No uso el sexo como pegamento, ni como consuelo, ni como negociación emocional.

  • No vuelvo a ser el héroe sacrificado: no me pierdo para sostener a otros.

  • Mi fe no es un amuleto, es un centro: Dios sostiene mi identidad, no una relación.

6) Mi cierre de hoy

Hoy suelto. Hoy rindo. Hoy no actúo desde el dolor.

Mi despedida con Santiago es un hecho. Y voy a ser coherente con ese hecho. No voy a vivir sosteniendo esperanzas falsas. No voy a acelerar ni retrasar decisiones por fantasías futuras.

Hoy estoy atravesando un desierto. Y en el desierto no se construyen castillos. Se aprende a caminar.

Hoy dependo de Dios.
Y hoy, por primera vez en mucho tiempo, le rindo lo último que me negaba a rendirle: mis emociones.

En 2016 ya sabía que la soledad era parte del proceso. Hoy lo confirmo: no es castigo, es medicina. La diferencia es que ahora no lo digo como idea: lo sostengo como decisión.

19 días después del evento Canónico - Desierto

Mi amor hoy se siente realmente el peso de tu ausencia en mi vida, todo me duele, me faltan las fuerzas y aunque tengo ganas de correr a buscarte se que no puedo, que te haría mas mal que bien mi presencia. Te escribo estas líneas aquí para poder de alguna manera expresarte palabras que tal vez nunca lleguen a ti, pero que de alguna forma me ayudan a respirar un poco en medio de tanto dolor, la confusión, el hecho de haberte perdido amándote como llegué a amarte.

Sebas sigue empecinado en recuperar el hogar, me duele ver como se esfuerza en lograr recuperar el amor perdido, pero tristemente ya no me queda amor para él, solo el cariño y algunos recuerdos de lo que fuimos durante todos estos años. No puedo pensar xon claridad en este momento, pero sé que te amo a ti, no lo puedo negar, amo cada momento que viví a tu lado, cuando fui feliz, y ahora en medio de esta noche tan oscura solo me queda rendirme y esperar a que la tormenta pase para saber que quedara luego de todo esto.

Sé que la otra semana te iras de viaje, estarás en la playa, tal vez conocerás otras personas, tomaras decisiones para tu vida, y puede que yo sea parte de las cosas que entregues en el mar, no puedo decir que no me duele pensar que me convertiré en tu recuerdo, cuando hubiese querido amarte, pero entendí que cerré esa puerta, que no puedo sostener una esperanza en una fantasía, puede que ya nunca te vuelva a ver, que todo esto haya quedado ahi, en ese momento mágico que vivimos tu y yo y se convierta para ambos en una lección.

Hoy te amo, pero te suelto, ya no guardaré ninguna esperanza, no quiero autoengañarme pensando que ahora debo acelerar la destrucción de mi relación con Sebas con la fantasía de regresar contigo, no depende de mi, y lo cierto es que mi mente aún se encuentra en medio de la Tormenta, cruzando este desierto, y quiero tomar decisiones con mi razón y no con este corazón herido asi como está.

Guardaré en mi corazón cada momento especial que viví contigo, y aunque la voz de mi corazón me grite que te busque, no podemos construir algo de esta manera, y por desgracia no quiero abrir este ciclo de dolor e incertidumbre que todo esto nos estaba causando. No sabes el dolor que todo esto me ha causado, todo me parece gris, te he llorado a rios, siento como si me hubieran arrancado una parte de mi ser, la más bonita, la que te amó por esos momentos tan cortos. Oro al cielo para que seas muy feliz, te lo mereces, eres una maravillosa persona, que ironía, durante 12 años conocí muchas personas y nunca funcionó con nadie, y de repente cuando no buscaba te encontré por fin y no pude estar contigo, no entiendo muy bien porque pasó asi, porque me enamoré de ti si no te iba a poder amar, no iba a tener la oportunidad de construir algo contigo, no ibas a ser mi destino. No puedo pelear contra esto, no se si fui in cobarde, o si realmente asi era que tenían que ser las cosas, no tengo muchas respuestas en este momento, solo esta tristeza que hoy me inunda, anoche tuve el impulso de escribirte pero me contuve, y fantasee con que te ibas a aparecer en mi puerta, sé que es tonto, ingenuo de mi parte, solo quería saber si me piensas tanto como yo a ti, pero eso es algo que solo Dios sabe.

Te extraño mi amor, hoy dueles mucho, hoy espero que tu tengas paz. 

lunes, 23 de febrero de 2026

Un Alto en el camino - ¿Después de 12 años quien soy?

 

“Evidencia y patrón (2014–2026)”

Propósito: dejar constancia de que esto no nació con Santiago, y que mi historia emocional tiene un hilo conductor: trauma → armadura → anestesia → búsqueda de rescate → despertar → coherencia.

2014 — El desastre que quebró mi sistema emocional (D)

Hecho: la ruptura de diciembre 2014 me dejó con secuelas profundas.
Señal: mi corazón quedó seco, con miedo al engaño, y con una armadura que normalicé.
Insight: el trauma no solo rompe una relación: rompe tu forma de confiar.


2015 — Inicio con Sebas: refugio, deseo y ambivalencia

Hecho: inicio una relación con Sebas en un estado emocional frágil.
Señal: pasión fuerte en mí, ansiedad, celos, lectura del otro, miedo a perder.
Insight: cuando entras a una relación herido, tiendes a confundir “refugio” con “hogar”.


Junio 2016 — La armadura ya estaba puesta

Hecho (227 días): escribo que me siento profundamente solo, que no logro conectar, y que tengo “subidas y bajadas” enloquecedoras.
Señal: el futuro con Sebas se me ve “difuso”; reconozco que quiero llenar vacíos “afuera” y pido tiempo para respirar.
Insight: mi problema no era Sebas: era yo intentando amar con un corazón protegido y traumatizado.


Marzo 2018 — La cercanía se volvió tortura

Hecho: vuelvo a verlo creyendo que algo cambiaría, pero todo sigue igual.
Señal: no hay chispa; me siento rechazado; empiezo a creer que él me quiere como hermano, o como quien busca protección.
Insight: cuando la intimidad no es recíproca, la relación deja de ser pareja y se vuelve un vínculo asimétrico que desgasta.


Enero 2019 — Sebas ya era “socio” en mi mente

Hecho (1.498 días desde 2014): admito que no pude revivir mi corazón; con Sebas soy socio, amigo, hermano.
Señal: reconozco que lo confundí con amor porque era un salvavidas.
Insight: la gratitud y la compañía pueden sostener una vida, pero no necesariamente construyen romance vivo.


Junio 2019 — La fantasía de rescate

Hecho: vuelvo a registrar vacío, tristeza, sentirme usado sexualmente por otros, y anhelo de un abrazo que “me salve”.
Señal: aparece con claridad mi necesidad de que alguien me proteja incluso de mí mismo.
Insight: cuando el vacío sube, mi mente busca un rescatador. Esa fantasía me vuelve vulnerable a idealizar.


Julio 2022 — Diagnóstico completo: anestesia y “tapones”

Hecho: escribo que estoy robotizado, tedioso, sin deseo ni complicidad; describo codependencia y dinámica tipo mamá/hijo.
Señal: reconozco que me quedo por miedo a estar solo y por estabilidad, y que uso “tapones” sentimentales.
Insight: la paz falsa es anestesia; la paz real exige valor.


Septiembre 2023 — Sobrecarga, desigualdad y ansiedad

Hecho: intento “salvar” la relación; él permanece inerte; yo cargo casa y vínculo; tengo crisis de ansiedad.
Señal: aparecen rabia, resentimiento y agotamiento; la relación ya no me regula: me enferma.
Insight: cuando una relación te produce síntomas físicos, tu cuerpo está diciendo lo que tu mente no quiere aceptar.


Octubre 2023 — Trauma: traición, ruptura y promesas grandiosas

Hecho: estalla todo: mentiras, conversaciones, humillación, ruptura.
Señal: él vuelve destruido y promete cambio total (terapia, boda, borrar redes), con intensidad emocional/sexual extrema.
Insight: el arrepentimiento emocional puede ser sincero y aun así no sostener cambio real a largo plazo.


Febrero 2024 — Confirmación: el cambio no se sostuvo

Hecho: siento corazón muerto, aversión, vacío, desregulación sexual, resentimiento.
Señal: reconozco que esto debió terminar antes.
Insight: cuando la promesa se rompe y el patrón regresa, el amor ya no “repara”; solo retrasa.


Octubre 2025 — “Sociedad”: el romance ya no existe

Hecho: la relación se parece a una sociedad de negocios y rutina.
Señal: anhelo de conexión real, pero resignación por responsabilidad y miedo.
Insight: resignarte no es madurar; a veces es rendirte.


2026 — Santiago: despertar emocional y decisión ética

Hecho: sin buscarlo, aparece Santiago y despierto: vuelvo a sentir amor real.
Señal: también aparece desregulación (ansiedad, presión, incertidumbre) y el contexto es inviable (sigo casado, sin cierre).
Decisión: cierro aunque duela: por coherencia, por no dañar a Sebas, por no dañar a Santiago, por no vivir dividido.
Insight: amar no siempre significa quedarse; a veces amar significa soltar limpio.

Mi Constitución Afectiva — reglas para no volver al piloto automático

Propósito: no volver a anestesiarme con gente, no volver a elegir desde miedo, y no volver a confundir rescate con amor.

Principios no negociables

  1. No vivo vida dividida. Si tengo que ocultar, justificar, o “compartimentar”, no es camino.

  2. La paz de la conciencia es prioridad. Prefiero dolor limpio que paz falsa.

  3. No uso a nadie como anestesia. Ni para llenar vacío, ni para evitar soledad, ni para calmar ansiedad.

Reglas de vínculo

  1. Reciprocidad o nada. Si yo cargo el vínculo, eso se vuelve deuda y resentimiento.

  2. Presencia sostenida, no picos reactivos. No confundo “cambio por amenaza” con transformación.

  3. Cercanía que regula, no que tortura. Si la intimidad me deja frustrado/insomne/ansioso, escucho el cuerpo.

  4. No sexo sin coherencia. La intimidad física no es pegamento para salvar una relación muerta.

Reglas de discernimiento

  1. No tomo decisiones grandes en pico emocional. Espero baseline y miro consistencia.

  2. La consistencia se mide en meses, no en días. Promesas sin hábitos no valen.

  3. No idealizo la “magia”. La magia no reemplaza estructura, límites y compatibilidad real.

Reglas de autocuidado (para romper el patrón raíz)

  1. Mi autoestima no se negocia. No me quedo por lástima, culpa o miedo al abandono.

  2. Aprendo a estar conmigo. Antes de buscar “el abrazo salvador”, construyo mi centro: sueño, salud, rutina, propósito, terapia.

  3. Si aparece el impulso de “rescatar” o “ser rescatado”, hago pausa. Esa es mi alarma de vieja herida.

Regla final (la que resume todo)

  1. Puedo amar y aun así soltar. Si amar implica daño, el amor verdadero elige coherencia.


“Lo amé de verdad, y por eso lo solté limpio. Y ya no vuelvo a vivir anestesiado.”





2 días despúes de tu despedida - Reflexiones

Nuestra historia duró 42 días, desde que tuve el valor de decirle la verdad a mi esposo la misma semana que abrimos la puerta que nos trajo ...