Hoy mi esposo amaneció transformado. De repente, expresa sus emociones, está cariñoso, presente, y con una iniciativa de intimidad que no vi en años. Y, para ser honesto, es profundamente frustrante. Lo que duele no es el "ahora sí", sino el mensaje oculto: sí podía, pero no quiso hasta que le convino, hasta que su ego se vio amenazado por la existencia de alguien más.
Me niego a dejarme embaucar por un rebranding de 24 horas. El amor maduro no aparece solo cuando hay competencia en el mercado; eso es pánico, dopamina y control reactivo. No soy un producto en una vitrina ni voy a caer en una estrategia de retención de clientes. Un buen día no corrige once años de patrón, y mi decisión de terminar esta dinámica desgastada se mantiene firme. Ceder ahora por un pico emocional sería traicionarme a mí mismo y reiniciar un ciclo que ya es un cadáver.
El Corte Operativo: Adiós, Santi
Ayer envié el video de despedida. Pedí perdón, cerré la puerta y lo bloqueé. Fue una de las cosas más difíciles que he hecho, especialmente después de nuestra última conversación. Leer sus mensajes reclamando mi silencio, proyectando abandonos y exigiendo respuestas inmediatas fue la confirmación empírica de lo que mi mente ya sabía: nuestra dinámica era completamente insostenible.
Su apego ansioso y mi necesidad de espacio eran una bomba de tiempo. Cortar no fue un acto de crueldad, fue higiene emocional para ambos. Si dejaba la puerta entreabierta, lo único que iba a lograr era entrenarlo para insistir y meternos en un bucle interminable.
"Te amé. Por eso cerré. Y lo dejo en manos de Dios."
Esa es la verdad. Mi sentimiento por Santiago fue real, me despertó de años de anestesia y me devolvió a la vida. Fue un contraste brutal frente a la sequedad de mi matrimonio. Pero que haya sido genuino no significa que fuera sostenible. A veces, el amor más íntegro es el que renuncia al acceso para no seguir destruyendo.
El Síndrome de Abstinencia
Escribir esto duele físicamente. Me siento pasmado, como si me quemara por dentro. Mi sistema nervioso, que estaba en alerta máxima, ha entrado en un estado de congelamiento. Hay tranquilidad porque sé que la decisión tiene lógica y estructura, pero convive con un vacío inmenso.
He escrito cartas en la madrugada que nunca voy a enviar: "Estoy aquí en medio de la noche extrañando tu voz, tu sonrisa cómplice... me duele tener que haber escogido lo correcto sin tener ya la posibilidad de amarte nunca más."
Estoy aprendiendo a no debatir con este dolor. No estoy perdiendo la cabeza, estoy en abstinencia. Extrañar la dopamina, el espejo y la validación que me daba Santi no es una señal para revertir mi decisión; es simplemente el costo de haber sentido algo profundo. No voy a usar mi cuerpo para mentirme ni voy a anestesiar este duelo intentando forzar intimidad con mi esposo.
"Tú eres ese hombre" (El Marco Espiritual)
He pensado mucho en 2 Samuel 12. Como David frente a Natán, se me acabaron las narrativas y las excusas. No puedo seguir operando en compartimentos estancos: un matrimonio por deber y un escape que me da oxígeno. Esa división me estaba rompiendo.
Mi meta hoy no es salir ganando ni aplicar una penitencia neurótica para pagar mis culpas. Mi meta es la gobernanza personal y el carácter cristiano en la práctica:
Verdad sin crueldad: Hablar claro sin usar la honestidad como un arma.
Compasión sin acceso: Desearle el bien a Santiago, pero mantener la regla de los 30 días de contacto cero. Si me busca por otros canales, la respuesta ya está parametrizada: "No voy a retomar contacto. Te deseo bien. Respeta mi decisión."
Límites claros: Convivencia respetuosa en casa, conversaciones netamente logísticas y cero "scope creep" emocional con mi esposo.
Hoy no elegí el camino fácil. Elegí dejar de maquillar la realidad. El vacío está ahí, pero por primera vez en mucho tiempo, también está la coherencia. Esta vez voy a hacer las cosas como núnca las he hecho, enfrentar el vacío y escoger la soledad, no quiero llenar un vacío con alguien más, escojo amarme y permanecer integro, Amo a Santiago el sentimiento es genuino pero no significa destino, puede que haya sido el catalizador para tomar decisiones que me permitan crecer como persona, hoy no voy a tomar decisiones pero entiendo que la salida no es otra persona, la salida es mi propia coherencia, mi paz interior y responder a la pregunta: ¿Qué me hace realmente feliz? Pero sobretod ¿Que versión de mi vida honra y sirve mejor a Dios?
Te amo Santi, es el sentimiento que estoy sintiendo en este momento, me duele mucho no poder estar contigo pero me quedo con la tranquilidad que actúe de forma correcta aun cuando eso signifique que me olvides y te pierda para siempre.
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