miércoles, 20 de mayo de 2026

14 días ... claridad

Día 14 — 20 de mayo. Hoy Santiago me escribió por correo. Después de casi dos semanas de silencio, apareció con un mensaje breve: “Querido Juanse. Gracias por todo”, acompañado de una canción: A quien tú decidiste amar, de Sandoval. No la escuché de inmediato, pero entendí lo que ese gesto quería mover. No era un mensaje cualquiera. Era una despedida simbólica, una forma de decirme que le dolió mi ausencia, que mi desaparición de las redes, mi silencio y mi decisión de no buscarlo probablemente tocaron su herida de abandono. Y aunque pude reconocer eso con cierta compasión, también entendí algo con mucha claridad: su dolor no repara el daño. Una canción triste no borra los insultos, las agresiones, el maltrato, las palabras que me dijo, ni la forma en que el vínculo terminó rompiéndonos a los dos. Tampoco borra lo que yo dije; sé que también herí, que también reaccioné desde mi dolor, que en medio del incendio también lancé palabras que no debieron salir de mí. Pero reconocer mi responsabilidad no significa volver a abrir una puerta que tuve que cerrar para protegerme. Hoy entendí que ese mensaje no venía acompañado de una disculpa adulta, de una reflexión clara, de un reconocimiento de su parte, ni de una voluntad real de reparación. Venía cargado de duelo, abstinencia emocional y heridas activadas. Y eso, aunque humano, no es suficiente para reconstruir nada. Esta vez no respondí. No por orgullo, no por crueldad, no porque no me importe lo que él pueda estar sintiendo, sino porque ya no puedo seguir confundiendo dolor con amor, nostalgia con madurez, ni señales emocionales con cambios reales. La puerta sigue cerrada. Y por primera vez no lo escribo desde la rabia, sino desde una calma extraña, firme, casi nueva. Una parte de mí entendió que no todo lo que toca la puerta merece entrar otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

14 días ... claridad

Día 14 — 20 de mayo. Hoy Santiago me escribió por correo. Después de casi dos semanas de silencio, apareció con un mensaje breve: “Querido J...