martes, 24 de febrero de 2026

19 dias después del evento Canónico - pensamientos

Hola mi bonito, te escrito estas líneas para ver si así logro ir procesando lo mucho que te extraño y lo mucho que me ha dolido tu ausencia, me pregunto como estarás y solo espero que estés mejor sin mi, sí lo sé me fui y ya han pasado 4 días, pronto será un mes y luego muchos meses, siempre he tenido miedo en convertirme en un recuerdo y siempre había esperado que después de algo como esto ocurriera un milagro, pero el único milagro entre nosotros es que hemos podido sobrevivir a nuestro adiós.

Fuiste y serás por largo tiempo el recuerdo mas bonito de un amor que sentí en mi vida, he sentido el amor varias veces en mi camino pero en realidad uno tan fuerte como el tuyo, solo la última vez que me rompí el corazón y la razón por la cual inicie este blog. Estos días he podido enfrentarme a mi propio abismo, hacerme muchas preguntas, responder muchas otras, entenderme, leerme de nuevo, leer toda esta historia y esto me ha ayudado a comprender que aunque guardo alguna esperanza de volver a amarte, es posible que eso no suceda, y esta bien, me enseñaste lo que tal vez necesitaba aprender, las cosas no sucedieron como queríamos, pero que en este mundo es perfecto?

Yo viviendo una relación vacía, cauterizado, inerte, viviendo en piloto automático por tantos años y de repente llegas tu, con tu calidez, tu oído dispuesto a escucharme, tu amistad, tu comprensión, tu cariño, me fui deslizando lentamente sin darme cuenta a tu regazo, fue lindo descubrirlo, fue lindo como comenzó a nacer este amor entre los dos, no calculamos el costo, ese primer beso y cada encuentro, no puedo olvidar la novela K-pop que vivimos, los besos bajo la lluvia, las noches enteras de besos, caricias y palabras, todo fue tan intenso que por un momento olvidé la tremenda complejidad en la que me encontraba pues en mi casa me esperaba un esposo al que le estaba rompiendo el corazón.

El tornado no sólo fue para mi, sino para él, mi esposo que tuvo que enfrentarse a la posibilidad real de perderme, esta transformado pero siento que su transformación llega ya muy tarde, pues entendí que puedo volver a amar. Espero que estos cortos meses que vivimos esto tan intenso se conviertan en ti en bonitos recuerdos, no me odies mi amor, no me fui por que quisiera me fui por coherencia y etica, tu no mereces un amor a medias, y aun faltan demasiados meses para poder salir de este lugar mientras que vivo un proceso de desprendimiento como se debe honrando el vínculo que yo firme hace varios años atrás. Te amo y te respeto y tal vez no lo entiendas en este momento, si no puedo darte todo de mi no me iba a quedar dándote migajas, tiempo compartido y un amor dividido y manchado por la culpa y el reproche continuo.

Me hubiera encantado amarte en la paz de mi libertad, haberte conocido sano, sin historias del pasado, no se si hubiéramos funcionado, lo digo porque lo nuestro fue tan intenso que a veces lo que comienza con tal intensidad termina muy rápido y se esfuma dejando solo una silueta de desilusión y sin sabor. Puede que lo nuestro haya durado lo que tenía que durar aun cuando yo corte sintiendo la intensidad de este sentimiento, en el momento donde te amaba más ahi tuve que decirte adiós. 

Podría matarme la cabeza llenandome de historias imaginandote de mil maneras, pero prefiero honrar este sentimiento llevándolo en mi corazón con dignidad, con la más profunda devoción, esperando que pueda irse transformando en algo que me ayude a ser mucho mejor. Tuviste un papel protagonico aunque muy corto en la historia de mi vida, pero tu impacto hizo que mi rumbo y mis decisiones cambiaran, puede que ya no estés en mi futuro, pero el efecto de tu presencia corta en mi existencia ha cambiado por completo lo que era mi vida hasta hace un par de semanas atrás. 

Te amo mi bonito, me hubiera encantado poder decírtelo por primera vez a la luz de la luna en una cena especial, tu y yo, música especial mientras te pedía que fueras mi novio, no se me va a dar y no porque camine en la desesperanza, sino porque hoy estas haciendo duelo igual que yo, a tu manera, tal vez y si algún día por fin estoy solo no hay forma de saber si nos volveremos a encontrar. No quería anestesiarme tratando de resolver mi actual matrimonio que agoniza con tus caricias y besos, tengo que atravesar toda esta situación por mi cuenta y luego integrar esta experiencia de 11 años y muchas historias con S para finalmente crecer y avanzar.

Te escribo estas líneas aquí aunque nunca las vayas a leer, aunque tal vez en esta noche sientas rabia y dolor de pensar que no me importaste o que no se me dio nada cerrar la pierta de esta manera, me has dolido mucho todos estos días y he tenido que soportar las olas de ansiedad de no verte, ni escucharte mientras me repito una y otra vez que esto es lo mas sano y es lo correcto. Claro que me importas y mucho tanto como para haberme despedido de tu vida con tal de finalmente darte una certeza, no la que esperabas, no porque vaya a escoger mi matrimonio fallido nuevamente sino porque quiero poderme resolver aun cuando al final de todo esto ya no te vaya a encontrar. En mi corazón llevare ese bonito amor que me hiciste sentir y los momentos que aunque muy pocos me sentí tan feliz

Te extraño mi bonito, mucho, pero entiendo que nada es destino, que volví a ser capaz de amar y que si me espera un tiempo de soledad tampoco voy a pensar que me voy a condenar para siempre a la desdicha, puedo dar amor, puedo amar y ser amado, solo el Altísimo conocer el futuro, hoy estoy en duelo, cuando pase esto tomaré decisiones y entonces saldré a buscar de nuevo mi camino, siempre te voy a dar las gracias por eso, por abrirme la puerta y enseñarme que aun queda mucho por lo que puedo vivir, hacer y soñar. Sebas ha sido mi compañero 11 años y merece mi consideración y que el cierre sea lo mas empatico y suave posible, cada día se integra mas en mi mente que aun cuando él llegue a ser la persona que siempre soñé de alguna manera mi historia con él ha llegado su fin y así lo siento.

El panorama de cada día es más claro, pero quiero tomar la decisión cuando este seguro que no lo hago con la ilusión de encontrarte al final del camino porque sería la razón equivocada, quiero hacerlo porque quiero estar seguro que es lo mejor para mi y que no depende de nadie más, aun cuando terminar mi hogar signifique navegar en solitario indefinidamente sin llenarme de temor, ansiedad o necesidad. 

Gracias mi Bonito precioso, gracias por enseñarme cosas tan bonitas, hoy te pierdo, te suelto, te dejo ir, pero te llevare en mi corazón como el amor bonito que despertó mi corazón después de un largo letargo de 12 años y el que de alguna manera junto las piezas rotas que D habia dejado tiradas en el suelo aquel 12 de diciembre de 2014 cuando decidió romperme el corazón y yo decidí blindarme para no sentir, fuiste una cura linda para mi alma, en mal momento desafortunadamente, o en bueno solo Dios lo sabe, pero tu llegada me cambio y de alguna manera me sanó, me reconecto y me hizo moverme de nuevo hacia adelante. 

Gracias mi Bonito precioso, te amo con mi corazón, no me odies, yo te amo, te recuerdo, te pienso cada día, te extraño y si no me encuentras más es porque te amo tanto que mi ausencia te hace mas bien que mi presencia. 

Te amo ❤️ bonito mi Santi

19 días despues del evento canonico - Mi Verdad

 Mis miedos, mis narrativas y el nuevo sistema que estoy construyendo

Estoy viendo algo con claridad que antes no podía ver: yo suelo convertir mis vínculos emocionales en destino. Los sobredimensiono. Los vuelvo absolutos. Y cuando los pierdo, no solo pierdo a la persona: pierdo el mundo que mi mente había construido alrededor de esa persona.

Estoy cansado de vivir así.

Esta vez quiero hacerlo diferente. No quiero reducir mis emociones, ni negarlas, ni “ajustarlas” para que se vean bonitas o maduras. Quiero integrarlas. Quiero que mi verdad emocional tenga un lugar real en mi vida sin convertirse en una cadena. Quiero dejar de actuar desde el modo reactivo, ese modo en el que uno solo intenta apagar el dolor, eludir el vacío, evitar la angustia, y termina tomando decisiones para anestesiarse.

Hoy estoy eligiendo algo distinto: sentir el dolor sin convertirlo en dirección. Sentir sin correr. Sentir sin buscar señales. Sentir sin reabrir ciclos.

1) Mis miedos internos: lo que realmente me mueve

Tengo miedo de no volver a amar.
Este miedo aparece como una sentencia: “no voy a volver a sentir algo así”, “esto era único”, “ya se acabó mi oportunidad”. Y es un miedo comprensible, porque en mi historia no me enamoro cada semana. En mi caso, pasar años sin sentir ese tipo de amor ha sido real. Por eso cuando mi corazón despierta, la pérdida se siente como si se apagara la única luz del mundo.

Pero ya entendí algo: que algo se sienta único no significa que sea destino. Significa que tocó un lugar profundo. Y tocar lo profundo duele cuando se va. Mi tarea no es pelear con ese miedo; mi tarea es no obedecerlo.

Tengo miedo al abandono.
No solo al abandono real, sino al abandono emocional: no saber si el otro me piensa, si me extraña, si me olvidó, si ya está con alguien más. Mi mente busca confirmación, como si la confirmación me diera oxígeno. He visto cómo ese deseo de confirmación puede volverse un motor de recaída: escribir, buscar, revisar, stalkear, “solo para saber”. Y ya entendí que eso no es amor: eso es un sistema nervioso pidiendo una dosis para calmarse.

Tengo miedo a la soledad.
Yo sé que hay un punto donde la soledad se vuelve un monstruo en la imaginación: “vas a terminar solo, viejo, amargado, con una mascota, viviendo de recuerdos”. Esa película aparece especialmente de noche, cuando todo está oscuro y uno se encuentra consigo mismo. Pero ya no quiero vivir tomando decisiones para evitar esa película. No quiero volver a quedarme en lugares que no son hogar solo porque me aterra estar solo.

Tengo miedo de fracasar espiritualmente.
Durante años convertí ciertos vínculos en amuletos de salvación. Como si estar en una relación “correcta” garantizara que todo estaba bien con Dios. Y cuando el vínculo se agrieta, aparece el pánico: “si salgo de aquí, me pierdo”. Ese pánico no me vuelve santo; me vuelve esclavo. Hoy estoy aprendiendo que Dios no es un verdugo de ansiedad. Dios no me pide que me apague para ser fiel. Me pide coherencia y verdad.

Tengo miedo de ser débil.
Yo he vivido mucho tiempo desde un rol: el fuerte, el que sostiene, el que salva, el que guía, el que protege. Pero debajo de ese rol hay un niño asustado que no quiere sentirse vulnerable. Y cuando por fin me enamoro y soy vulnerable, ese niño grita, exige certezas, busca estabilidad inmediata, quiere controlar el resultado. Ese rol del “héroe sacrificado” me ha destruido por dentro. Hoy quiero amar sin ser salvador, y quiero estar con alguien sin convertirlo en salvavidas.

2) Mis narrativas automáticas: las frases que me secuestran

He identificado las frases que mi mente usa como hipnosis emocional:

  • “Si fue amor real, tenía que terminar bien.”

  • “Si duele así, era mi única oportunidad.”

  • “Si sufro lo suficiente, Dios me recompensará.”

  • “Si me separo, entonces todo se arregla y podré estar con él.”

  • “Necesito una señal para estar en paz.”

  • “Si no lo busco, lo pierdo para siempre.”

Estas narrativas suenan profundas, pero son trampas. Son mecanismos de control. Son intentos de mi mente de comprar estabilidad con fantasía.

Y aquí está lo más difícil: yo puedo sentir amor real y aun así estar atrapado en narrativas falsas. Las narrativas no prueban nada. Solo muestran el estado del sistema nervioso.

3) El cambio que estoy haciendo: mi nuevo sistema

No quiero seguir viviendo en absolutos. No quiero que mis emociones escriban mi destino.

Mi nuevo sistema se basa en algo simple: significado no es destino.

Lo que viví con Santiago fue significativo. Me despertó. Me devolvió la evidencia de que mi corazón sí puede amar. Pero eso no significa que era un contrato con el futuro. No significa que si me divorcio, la vida me va a premiar con él. Esa fantasía es una forma elegante de anestesia. Y yo ya no quiero anestesia.

Por eso hoy sostengo estas verdades al mismo tiempo:

Verdad emocional: lo extraño, lo amé, me duele, mi corazón lo llora.
Verdad objetiva: lo cerré, lo bloqueé, me despedí, y eso es un hecho real.
Verdad de decisión: no voy a reabrir el vínculo. No voy a construir sobre ruinas. No voy a vivir dividido.

La integración es esto: sentir sin actuar. No negar la ola, pero no obedecerla.

4) Resignificar a Santiago sin convertirlo en destino

No quiero mentirme.

Santiago fue real para mí. Fue un catalizador. Fue un espejo. Fue un recordatorio brutal de lo que es sentir conexión, ternura, presencia, reciprocidad. Me mostró el tipo de vínculo que yo anhelo: uno donde no tengo que exigir amor, donde el amor nace y fluye, donde no hay frialdad ni rutina seca.

Pero hoy resignifico esto así:

Santiago no fue “mi oportunidad”.
Santiago fue la evidencia de que yo estaba vivo por dentro.

Y si lo suelto, no estoy negando lo que sentí. Estoy honrándolo. Porque mi amor por él no necesita poseerlo para haber sido verdadero. Lo que sentimos existió. Y eso basta para integrarlo.

No voy a usar a Santiago como excusa para escapar. No voy a usar a Sebas como anestesia para no sentir. No voy a usar a Dios como amenaza para quedarme en una vida muerta. Quiero un corazón íntegro, sin doble vida.

5) Mis nuevas reglas personales (para no recaer)

  • No busco señales. No hago stalking. No reabro canales.

  • Cuando la ansiedad pida confirmación, no la alimento: la regulo.

  • Cuando mi mente diga “único e irrepetible”, recuerdo: eso es el duelo hablando en absolutos.

  • No tomo decisiones grandes en medio de la tormenta.

  • No uso el sexo como pegamento, ni como consuelo, ni como negociación emocional.

  • No vuelvo a ser el héroe sacrificado: no me pierdo para sostener a otros.

  • Mi fe no es un amuleto, es un centro: Dios sostiene mi identidad, no una relación.

6) Mi cierre de hoy

Hoy suelto. Hoy rindo. Hoy no actúo desde el dolor.

Mi despedida con Santiago es un hecho. Y voy a ser coherente con ese hecho. No voy a vivir sosteniendo esperanzas falsas. No voy a acelerar ni retrasar decisiones por fantasías futuras.

Hoy estoy atravesando un desierto. Y en el desierto no se construyen castillos. Se aprende a caminar.

Hoy dependo de Dios.
Y hoy, por primera vez en mucho tiempo, le rindo lo último que me negaba a rendirle: mis emociones.

En 2016 ya sabía que la soledad era parte del proceso. Hoy lo confirmo: no es castigo, es medicina. La diferencia es que ahora no lo digo como idea: lo sostengo como decisión.

19 días después del evento Canónico - Desierto

Mi amor hoy se siente realmente el peso de tu ausencia en mi vida, todo me duele, me faltan las fuerzas y aunque tengo ganas de correr a buscarte se que no puedo, que te haría mas mal que bien mi presencia. Te escribo estas líneas aquí para poder de alguna manera expresarte palabras que tal vez nunca lleguen a ti, pero que de alguna forma me ayudan a respirar un poco en medio de tanto dolor, la confusión, el hecho de haberte perdido amándote como llegué a amarte.

Sebas sigue empecinado en recuperar el hogar, me duele ver como se esfuerza en lograr recuperar el amor perdido, pero tristemente ya no me queda amor para él, solo el cariño y algunos recuerdos de lo que fuimos durante todos estos años. No puedo pensar xon claridad en este momento, pero sé que te amo a ti, no lo puedo negar, amo cada momento que viví a tu lado, cuando fui feliz, y ahora en medio de esta noche tan oscura solo me queda rendirme y esperar a que la tormenta pase para saber que quedara luego de todo esto.

Sé que la otra semana te iras de viaje, estarás en la playa, tal vez conocerás otras personas, tomaras decisiones para tu vida, y puede que yo sea parte de las cosas que entregues en el mar, no puedo decir que no me duele pensar que me convertiré en tu recuerdo, cuando hubiese querido amarte, pero entendí que cerré esa puerta, que no puedo sostener una esperanza en una fantasía, puede que ya nunca te vuelva a ver, que todo esto haya quedado ahi, en ese momento mágico que vivimos tu y yo y se convierta para ambos en una lección.

Hoy te amo, pero te suelto, ya no guardaré ninguna esperanza, no quiero autoengañarme pensando que ahora debo acelerar la destrucción de mi relación con Sebas con la fantasía de regresar contigo, no depende de mi, y lo cierto es que mi mente aún se encuentra en medio de la Tormenta, cruzando este desierto, y quiero tomar decisiones con mi razón y no con este corazón herido asi como está.

Guardaré en mi corazón cada momento especial que viví contigo, y aunque la voz de mi corazón me grite que te busque, no podemos construir algo de esta manera, y por desgracia no quiero abrir este ciclo de dolor e incertidumbre que todo esto nos estaba causando. No sabes el dolor que todo esto me ha causado, todo me parece gris, te he llorado a rios, siento como si me hubieran arrancado una parte de mi ser, la más bonita, la que te amó por esos momentos tan cortos. Oro al cielo para que seas muy feliz, te lo mereces, eres una maravillosa persona, que ironía, durante 12 años conocí muchas personas y nunca funcionó con nadie, y de repente cuando no buscaba te encontré por fin y no pude estar contigo, no entiendo muy bien porque pasó asi, porque me enamoré de ti si no te iba a poder amar, no iba a tener la oportunidad de construir algo contigo, no ibas a ser mi destino. No puedo pelear contra esto, no se si fui in cobarde, o si realmente asi era que tenían que ser las cosas, no tengo muchas respuestas en este momento, solo esta tristeza que hoy me inunda, anoche tuve el impulso de escribirte pero me contuve, y fantasee con que te ibas a aparecer en mi puerta, sé que es tonto, ingenuo de mi parte, solo quería saber si me piensas tanto como yo a ti, pero eso es algo que solo Dios sabe.

Te extraño mi amor, hoy dueles mucho, hoy espero que tu tengas paz. 

lunes, 23 de febrero de 2026

Un Alto en el camino - ¿Después de 12 años quien soy?

 

“Evidencia y patrón (2014–2026)”

Propósito: dejar constancia de que esto no nació con Santiago, y que mi historia emocional tiene un hilo conductor: trauma → armadura → anestesia → búsqueda de rescate → despertar → coherencia.

2014 — El desastre que quebró mi sistema emocional (D)

Hecho: la ruptura de diciembre 2014 me dejó con secuelas profundas.
Señal: mi corazón quedó seco, con miedo al engaño, y con una armadura que normalicé.
Insight: el trauma no solo rompe una relación: rompe tu forma de confiar.


2015 — Inicio con Sebas: refugio, deseo y ambivalencia

Hecho: inicio una relación con Sebas en un estado emocional frágil.
Señal: pasión fuerte en mí, ansiedad, celos, lectura del otro, miedo a perder.
Insight: cuando entras a una relación herido, tiendes a confundir “refugio” con “hogar”.


Junio 2016 — La armadura ya estaba puesta

Hecho (227 días): escribo que me siento profundamente solo, que no logro conectar, y que tengo “subidas y bajadas” enloquecedoras.
Señal: el futuro con Sebas se me ve “difuso”; reconozco que quiero llenar vacíos “afuera” y pido tiempo para respirar.
Insight: mi problema no era Sebas: era yo intentando amar con un corazón protegido y traumatizado.


Marzo 2018 — La cercanía se volvió tortura

Hecho: vuelvo a verlo creyendo que algo cambiaría, pero todo sigue igual.
Señal: no hay chispa; me siento rechazado; empiezo a creer que él me quiere como hermano, o como quien busca protección.
Insight: cuando la intimidad no es recíproca, la relación deja de ser pareja y se vuelve un vínculo asimétrico que desgasta.


Enero 2019 — Sebas ya era “socio” en mi mente

Hecho (1.498 días desde 2014): admito que no pude revivir mi corazón; con Sebas soy socio, amigo, hermano.
Señal: reconozco que lo confundí con amor porque era un salvavidas.
Insight: la gratitud y la compañía pueden sostener una vida, pero no necesariamente construyen romance vivo.


Junio 2019 — La fantasía de rescate

Hecho: vuelvo a registrar vacío, tristeza, sentirme usado sexualmente por otros, y anhelo de un abrazo que “me salve”.
Señal: aparece con claridad mi necesidad de que alguien me proteja incluso de mí mismo.
Insight: cuando el vacío sube, mi mente busca un rescatador. Esa fantasía me vuelve vulnerable a idealizar.


Julio 2022 — Diagnóstico completo: anestesia y “tapones”

Hecho: escribo que estoy robotizado, tedioso, sin deseo ni complicidad; describo codependencia y dinámica tipo mamá/hijo.
Señal: reconozco que me quedo por miedo a estar solo y por estabilidad, y que uso “tapones” sentimentales.
Insight: la paz falsa es anestesia; la paz real exige valor.


Septiembre 2023 — Sobrecarga, desigualdad y ansiedad

Hecho: intento “salvar” la relación; él permanece inerte; yo cargo casa y vínculo; tengo crisis de ansiedad.
Señal: aparecen rabia, resentimiento y agotamiento; la relación ya no me regula: me enferma.
Insight: cuando una relación te produce síntomas físicos, tu cuerpo está diciendo lo que tu mente no quiere aceptar.


Octubre 2023 — Trauma: traición, ruptura y promesas grandiosas

Hecho: estalla todo: mentiras, conversaciones, humillación, ruptura.
Señal: él vuelve destruido y promete cambio total (terapia, boda, borrar redes), con intensidad emocional/sexual extrema.
Insight: el arrepentimiento emocional puede ser sincero y aun así no sostener cambio real a largo plazo.


Febrero 2024 — Confirmación: el cambio no se sostuvo

Hecho: siento corazón muerto, aversión, vacío, desregulación sexual, resentimiento.
Señal: reconozco que esto debió terminar antes.
Insight: cuando la promesa se rompe y el patrón regresa, el amor ya no “repara”; solo retrasa.


Octubre 2025 — “Sociedad”: el romance ya no existe

Hecho: la relación se parece a una sociedad de negocios y rutina.
Señal: anhelo de conexión real, pero resignación por responsabilidad y miedo.
Insight: resignarte no es madurar; a veces es rendirte.


2026 — Santiago: despertar emocional y decisión ética

Hecho: sin buscarlo, aparece Santiago y despierto: vuelvo a sentir amor real.
Señal: también aparece desregulación (ansiedad, presión, incertidumbre) y el contexto es inviable (sigo casado, sin cierre).
Decisión: cierro aunque duela: por coherencia, por no dañar a Sebas, por no dañar a Santiago, por no vivir dividido.
Insight: amar no siempre significa quedarse; a veces amar significa soltar limpio.

Mi Constitución Afectiva — reglas para no volver al piloto automático

Propósito: no volver a anestesiarme con gente, no volver a elegir desde miedo, y no volver a confundir rescate con amor.

Principios no negociables

  1. No vivo vida dividida. Si tengo que ocultar, justificar, o “compartimentar”, no es camino.

  2. La paz de la conciencia es prioridad. Prefiero dolor limpio que paz falsa.

  3. No uso a nadie como anestesia. Ni para llenar vacío, ni para evitar soledad, ni para calmar ansiedad.

Reglas de vínculo

  1. Reciprocidad o nada. Si yo cargo el vínculo, eso se vuelve deuda y resentimiento.

  2. Presencia sostenida, no picos reactivos. No confundo “cambio por amenaza” con transformación.

  3. Cercanía que regula, no que tortura. Si la intimidad me deja frustrado/insomne/ansioso, escucho el cuerpo.

  4. No sexo sin coherencia. La intimidad física no es pegamento para salvar una relación muerta.

Reglas de discernimiento

  1. No tomo decisiones grandes en pico emocional. Espero baseline y miro consistencia.

  2. La consistencia se mide en meses, no en días. Promesas sin hábitos no valen.

  3. No idealizo la “magia”. La magia no reemplaza estructura, límites y compatibilidad real.

Reglas de autocuidado (para romper el patrón raíz)

  1. Mi autoestima no se negocia. No me quedo por lástima, culpa o miedo al abandono.

  2. Aprendo a estar conmigo. Antes de buscar “el abrazo salvador”, construyo mi centro: sueño, salud, rutina, propósito, terapia.

  3. Si aparece el impulso de “rescatar” o “ser rescatado”, hago pausa. Esa es mi alarma de vieja herida.

Regla final (la que resume todo)

  1. Puedo amar y aun así soltar. Si amar implica daño, el amor verdadero elige coherencia.


“Lo amé de verdad, y por eso lo solté limpio. Y ya no vuelvo a vivir anestesiado.”





18 días después del evento canónico - Asfixia

Estoy tratando de recoger los pedazos que me quedan después de todo esto. El sábado por la tarde le envié el mensaje de despedida a Santi y, desde ese momento, el corazón se me convirtió en una masa de espinas y cuchillos que me desgarran por dentro; me arde con cada latido. Bloqueé a Santi de todas partes para evitar reabrir el ciclo de dolor que estábamos viviendo: yo intentando resolver la situación en casa mientras él se llenaba de ansiedad e incertidumbre, sin saber qué pasaría después. Lo entendí y tomé la que creo es la decisión más cara que me ha tocado asumir: cerrar la puerta y renunciar a él, amándolo como lo empecé a amar.

La historia de mi vida sentimental en los últimos doce años ha sido de desamor, de afectos vanos, superfluos, superficiales y pasajeros. Pero este amor, específicamente este, me desarmó por completo. No lo esperaba en absoluto; llegó de forma tempestiva cuando yo ya me había convencido de que la vida en mi matrimonio era la que merecía, la que me tocaba, a la que debía resignarme. Eso pensé hasta que apareció mi Santi con su personalidad jovial, lleno de vida y optimismo, con esa forma de quererme bonito, de hacerme reír, de llorar juntos y de soportar esta situación hasta donde pudo. Creo que es la primera vez en la vida que renuncio a alguien para no dañarlo, para que ese amor tan puro no se contaminara con la densidad de mis complejidades actuales. No quiero herir a Sebas porque entiendo que también fallé; es mi responsabilidad que, si he de hacer un cierre, este sea de la forma más misericordiosa y sana posible. Todo en su momento y en su orden.

Sé que para Santi esto fue una despedida definitiva; me lo repitió mil veces y me lo dejó claro el domingo por la mañana cuando me dedicó varias canciones. Se despidió de mí, no sin antes dejarme saber con un «te amo» cuánto le dolía, aunque también comprendía mis decisiones. Esto me ha dolido como nada. A veces lo acepto y me digo que fue lo correcto —porque lo fue—, pero luego llegan olas de desesperación y lágrimas, el deseo de verlo, de abrazarlo, de besarlo, de salir de aquí y correr hacia él. Sin embargo, me detengo: «esto es lo correcto», me repito. Es lo que mi conciencia dicta que debe suceder y cómo debe suceder. Es irónico que ahora, después de trece años o más, vuelva a sentir este amor por alguien y no pueda ejercerlo. Me quedé con todo este sentimiento en las manos. ¿A dónde lo llevaré? ¿Cómo lo enfocaré para honrar lo que sentí por ese niño que le dio la vuelta a mi mundo? Siento que lo perdí y que tal vez nunca lo vuelva a ver. No lo sé; en este estado emocional todo se percibe en términos extremos de eternidad y absolutos. Lo extraño demasiado.

Aquí, en esta casa, las conversaciones son continuas. Sebas intenta resarcir el daño; lo entiendo y trato de valorar sus esfuerzos, pero ya no puedo creer en esos cambios. Aun cuando sean reales, siento que mi corazón ya se ha ido de aquí, que de alguna manera yo ya hice un cierre en esta relación. Aunque no quiero tomar decisiones apresuradas dadas mis condiciones emocionales, no logro sacarme de la cabeza la idea de empezar de cero, volver a estar solo y encontrarme con Dios desde mi nueva realidad. No sé si encontraré lo que realmente me satisfaga; puede que no halle la felicidad completa en este mundo de dolor. Estamos tan cerca del final que no sé si volveré a encontrar un amor así. Tampoco pienso salir corriendo tras Santi, porque sé que en unos meses, cuando todo esto termine, ya no encontraré al chico que dejé; posiblemente habrá encontrado otro amor, y se lo merece. Merece al hombre de sus sueños que lo haga feliz.

En este momento, olas de ansiedad y una necesidad extrema de escribirle me inundan, pero sé que no debo hacerlo. Me contengo para evitar a toda costa reiniciar el ciclo de dolor, pues no puedo darle la relación que él desea tener, no hasta que todo esto termine, y para eso aún faltan meses. Así que ni siquiera guardo la esperanza de volver a estar juntos. Para mí, él fue el catalizador que me recordó lo que era amar y ser amado, pero sigo sintiendo que el amor no es para mí. Las miles de líneas en este diario me recuerdan el fracaso que ha sido mi historia tras historia; todas las veces que lo intenté hasta drenarme para sostener la ilusión de un hogar que nunca funcionó y con el que terminé de agotarme.

Y luego, sin pedirlo, sin necesitarlo y sin buscarlo, aparece por fin alguien con quien me sentía libre de amar y correspondido, y la vida me dice: «No, no es para ti. Déjalo ir. Te enamoraste, pero no vas a poder disfrutar de ese amor; ahora tienes que abandonarlo, cerrar la puerta, perderlo y sobrellevar el vacío». No puedo ver con claridad. Siento que mis oraciones no pasan del techo y lo sé, no quiero pecar murmurando contra mi Creador, pero todo esto me duele y me lastima profundamente. Soy consciente de que no fue correcto; abrí la puerta sin calcular las consecuencias, pero sigo preguntándome: ¿Por qué? ¿Por qué tenía que aparecer justo en este momento? ¿Por qué no después, cuando estuviera solo? ¿Por qué cuando no lo puedo amar y tengo que dejarlo ir así, quedándome con el corazón roto, el desasosiego y la desesperanza?

Siento que mi historia con Sebas terminó; tengo que enfrentar esa verdad. No me veo en un futuro con él. No siento resentimiento ni rabia, siento paz en mi mente. Durante once años luché con todo para sostener este hogar, pero ya no me quedan fuerzas. La psicóloga de la terapia de pareja todavía me pregunta si estoy dispuesto a hacer cosas para recuperar el matrimonio, pero ¿dispuesto a qué? ¿Por qué tengo que seguir entregando? ¿Por qué seguir dando de mí cuando ya lo di todo y no recibí casi nada a cambio? Siento náuseas. Con Santi no tuve que exigir nada; él, desde el primer día, quiso dármelo todo y yo quise darle todo lo que tenía de forma natural, sin forzar nada.

Todavía me siento acorralado, tratando de salvar un matrimonio que murió, que matamos entre los dos. Ya no quiero empezar de nuevo; quiero irme y cerrar este capítulo, aunque eso signifique quedarme solo el resto de mi vida. No sé si son mis emociones las que hablan; me siento triste, desesperanzado, atrapado y atado a una realidad que ya dejé atrás. Lamento el dolor que esto le causa a Sebas, pero tendrá que aceptarlo en algún momento. No sé si haya algo que salvar, pero ya no tengo la voluntad. Pagué un costo muy alto al cerrarle la puerta a Santiago porque me lo pidió Sebas, por honrar nuestro compromiso, por respeto a mis palabras al firmar ese contrato y por este vínculo. Quise cerrar de la mejor manera porque no puedo llevar una doble vida ni gestionar las emociones de Sebas y Santi al mismo tiempo que resuelvo mi existencia. Me siento frustrado y dolido: sigo sacrificando mi felicidad por la tranquilidad de Sebas. Aquí estoy, con el corazón roto mientras él duerme tranquilo, permaneciendo en este lugar en vez de correr a abrazar a mi Santi para decirle que también lo amo.

Todo es confuso. No sé dónde terminará esto. No puedo respirar ni me siento feliz con nada. Renuncié una vez más al amor por hacer lo correcto, a un costo altísimo. Lo más seguro es que termine solo y amargado, como escribí en este blog: un cincuentón solitario con una mascota, viviendo de los recuerdos de amores perdidos. ¿Acaso es ese mi destino? Me falta la fe, me lleno de desesperanza. Lloro, no veo la luz y me duele, me duele mucho todo esto.

domingo, 22 de febrero de 2026

17 días despues del evento canónico - El costo de la integridad

 Hoy mi esposo amaneció transformado. De repente, expresa sus emociones, está cariñoso, presente, y con una iniciativa de intimidad que no vi en años. Y, para ser honesto, es profundamente frustrante. Lo que duele no es el "ahora sí", sino el mensaje oculto: sí podía, pero no quiso hasta que le convino, hasta que su ego se vio amenazado por la existencia de alguien más.

Me niego a dejarme embaucar por un rebranding de 24 horas. El amor maduro no aparece solo cuando hay competencia en el mercado; eso es pánico, dopamina y control reactivo. No soy un producto en una vitrina ni voy a caer en una estrategia de retención de clientes. Un buen día no corrige once años de patrón, y mi decisión de terminar esta dinámica desgastada se mantiene firme. Ceder ahora por un pico emocional sería traicionarme a mí mismo y reiniciar un ciclo que ya es un cadáver.


El Corte Operativo: Adiós, Santi

Ayer envié el video de despedida. Pedí perdón, cerré la puerta y lo bloqueé. Fue una de las cosas más difíciles que he hecho, especialmente después de nuestra última conversación. Leer sus mensajes reclamando mi silencio, proyectando abandonos y exigiendo respuestas inmediatas fue la confirmación empírica de lo que mi mente ya sabía: nuestra dinámica era completamente insostenible.

Su apego ansioso y mi necesidad de espacio eran una bomba de tiempo. Cortar no fue un acto de crueldad, fue higiene emocional para ambos. Si dejaba la puerta entreabierta, lo único que iba a lograr era entrenarlo para insistir y meternos en un bucle interminable.

"Te amé. Por eso cerré. Y lo dejo en manos de Dios."

Esa es la verdad. Mi sentimiento por Santiago fue real, me despertó de años de anestesia y me devolvió a la vida. Fue un contraste brutal frente a la sequedad de mi matrimonio. Pero que haya sido genuino no significa que fuera sostenible. A veces, el amor más íntegro es el que renuncia al acceso para no seguir destruyendo.


El Síndrome de Abstinencia

Escribir esto duele físicamente. Me siento pasmado, como si me quemara por dentro. Mi sistema nervioso, que estaba en alerta máxima, ha entrado en un estado de congelamiento. Hay tranquilidad porque sé que la decisión tiene lógica y estructura, pero convive con un vacío inmenso.

He escrito cartas en la madrugada que nunca voy a enviar: "Estoy aquí en medio de la noche extrañando tu voz, tu sonrisa cómplice... me duele tener que haber escogido lo correcto sin tener ya la posibilidad de amarte nunca más."

Estoy aprendiendo a no debatir con este dolor. No estoy perdiendo la cabeza, estoy en abstinencia. Extrañar la dopamina, el espejo y la validación que me daba Santi no es una señal para revertir mi decisión; es simplemente el costo de haber sentido algo profundo. No voy a usar mi cuerpo para mentirme ni voy a anestesiar este duelo intentando forzar intimidad con mi esposo.


"Tú eres ese hombre" (El Marco Espiritual)

He pensado mucho en 2 Samuel 12. Como David frente a Natán, se me acabaron las narrativas y las excusas. No puedo seguir operando en compartimentos estancos: un matrimonio por deber y un escape que me da oxígeno. Esa división me estaba rompiendo.

Mi meta hoy no es salir ganando ni aplicar una penitencia neurótica para pagar mis culpas. Mi meta es la gobernanza personal y el carácter cristiano en la práctica:

  • Verdad sin crueldad: Hablar claro sin usar la honestidad como un arma.

  • Compasión sin acceso: Desearle el bien a Santiago, pero mantener la regla de los 30 días de contacto cero. Si me busca por otros canales, la respuesta ya está parametrizada: "No voy a retomar contacto. Te deseo bien. Respeta mi decisión."

  • Límites claros: Convivencia respetuosa en casa, conversaciones netamente logísticas y cero "scope creep" emocional con mi esposo.

Hoy no elegí el camino fácil. Elegí dejar de maquillar la realidad. El vacío está ahí, pero por primera vez en mucho tiempo, también está la coherencia. Esta vez voy a hacer las cosas como núnca las he hecho, enfrentar el vacío y escoger la soledad, no quiero llenar un vacío con alguien más, escojo amarme y permanecer integro, Amo a Santiago el sentimiento es genuino pero no significa destino, puede que haya sido el catalizador para tomar decisiones que me permitan crecer como persona, hoy no voy a tomar decisiones pero entiendo que la salida no es otra persona, la salida es mi propia coherencia, mi paz interior y responder a la pregunta: ¿Qué me hace realmente feliz? Pero sobretod ¿Que versión de mi vida honra y sirve mejor a Dios?

Te amo Santi, es el sentimiento que estoy sintiendo en este momento, me duele mucho no poder estar contigo pero me quedo con la tranquilidad que actúe de forma correcta aun cuando eso signifique que me olvides y te pierda para siempre.


sábado, 21 de febrero de 2026

16 días después del evento Canónico - Profundo dolor

Mi amor he tenido que cerrar ña puerta de nuevo, esto me superó y no supe manejarlo, enviarte ese mensaje de despedida se sintió correcto pero a que costo? Estoy aquí en medio de la noche extrañando tu voz, tus palabras, tu sonrisa cómplice, tu carita de niño mimado mientras el peso del silencio y de este cadáver que es hoy el matrimonio que destruí, comienza de nuevo a pesar.

Que mas podía hacer sino lo que se supone que es lo correcto, me comencé a llenar de ansiedad y desasosiego por tu ansiedad demandante de atención continua e inseguridad si no hablábamos continuamente pero no podía hacerlo, era imposible cuando todavía aqui estoy enjaulado con la persona con la que llevo y me he destruido durante 11 años insistiendo por salvar un matrimonio que se siente como una pesada cadena que no me quiere liberar! Esto me esta matando y mas aun porque ahora que me elimine completamente de tu vida, sé que te voy a perder para siempre.

En verdad te amé y siento que te amo aunque no te lo dije, después de tantos años adormecido, mintiendo, tratando de forzarme a amar a la persona a la que me aferre durante todos estos años, amarte a ti, se convirtió en la tarea mas facil y hermosa, te amo ❤️ mi Santi y me dueles, me duele tener que haber escogido lo correcto sin tener ya la posibilidad de amarte nunca mas. 

Me siento solo, y atrapado en este vacío, mis pensamientos giran y fantasean con que aparezcas en alguna parte, yo soy demasiado cobarde para hacerlo, y entiendo que me tengo que resistir a abrir los canales, tengo que ser coherente, entiendo que nada comenzó correctamente, hubo engaño y dolor, y nos embarcamos en una historia sin inicio, una tormenta que nos estaba arrebatando la paz y la salud mental, camino entre los escombros de la pena y del dolor que todo esto trajo a nuestras vidas, y el tiempo corre lento, te amo aunque no te lo dije por miedo, te amo y te voy a extrañar cada segundo de tu ausencia, hoy me siento muerto, me siento vacío, contigo se ha ido mi corazón y solo me queda la fría soledad, y un hogar falso que yace destruido y cuyo cadaver se niega a ser enterrado. 

Todo esto fue real para mi, te amé en cada momento, mis palabras fueron reales pero no pude manejar esta situación y me superó, tal vez nunca me perdones, pero te amo y te amaré por mucho tiempo. Te lloro a ríos hoy en esta noche silenciosa y amarga que tu ausencia me pesa y me destroza por dentro. 

Te amo Santi, aunque nadie mas pueda entenderlo, me siento lleno de dolor por no haberte podido amar ni haber podido organizar mi vida para vivir nuestro amor en libertad. Se que todo comenzó mal asi que entiendo que algo final tuve ue tomar la decisión radical. 

Esta noche te extraño y siento el peso de mi amor por ti, ahogándose en las lágrimas que caen con cada suspiro. Te amo ❤️ es todo lo que sé esta noche en tu ausencia. 

martes, 17 de febrero de 2026

12 días despúes del evento Canónico - Confusión

Todo es confusión, lo que al principio parecía tan claro se va diluyendo con el pasar de los días mientras el dolor, el desasosiego, la incertidumbre y la confusión aumentan. Decidí continuar adelante con Santiago, sin embargo no contaba con que Sebas iba a dar un giro a toda la situación que logró colocarme en una posición de total confusión, en los últimos días se ha enfocado en cambiar completamente su forma de pensar y actúar, haciendo cosas que siempre espere que hiciera, mientras tanto Santi y yo intentamos construir algo en medio de este caos, lo que me genera ansiedad y duda, siento en mi corazón que una relación que sea bendecida por Él no comienza de esta manera, los sentimientos son intensos entre los dos, yo me he dejado llevar por estas emociones como si fuera un adolecente perdiendo completamente la perspectiva de todo, tengo mi ser completamente dividido, no logro encontrar claridad ni paz, ni tampoco cerrar ningun capitulo. 

Sebas representa mi estabilidad, mi hogar, 11 años de construir la familia que tenemos, planes, proyectos, la fe, esta sensación del final inminente muy pronto, pero no era feliz, y no hay consistencia, no se si su cambio repentino obedece a la situación que estamos pasando, temo que si me retracto no solo pierda la última oportunidad tal vez de haber amado de verdad y por fin encontrar a esa persona especial para mi vida, por confíar nuevamente en sus promesas de cambio, me ha hecho mil promesas pero ya me cuesta creer, y tengo esta sensación que si me quedo voy a despertar nuevamente en un par de años con la misma sensación de resentimiento y soledad que he venido trayendo desde hace tanto tiempo. 

Santiago por otra parte es lo nuevo, y toda escoba nueva barre muy bien, en verdad me hace sentir muy bien, todo ha sido de cierta forma refrescante para mi, sus sentimientos parecen sinceros, y todo ha sido muy intenso y eso hace que yo me cuestione que es lo que estoy haciendo? Tiene 26 años, hace 2 años salió de una relación muy herido, una persona narcicista que lo llevo al limite, a considerar quitarse la vida, no se si al conocerme, cuando empezamos la amistad, al yo ofrecerle estabilidad, paz, armonía, madurez, y mi dimension espiritual eso fue lo que lo confundió y terminó enamorandose de mi, pero es un riesgo muy grande, varias veces me he sentido presionado cuando le he pedido tiempo para resolver mi situación, y eso activa mi apego ansioso, haciendo que yo ceda, lo que ahora que lo pienso hace que también dude mucho sobre ir en esa dirección, aun cuando mis sentimientos hacia él son reales. Pero soy el adulto, se supone que soy el tipo maduro, tengo que colocar limites, y hacerle caso a mi intuición y lo que es correcto, si sus sentimientos son reales esperará, si no, tal vez era solo eso, una confusión, un apego insano, un incendio que se apaga con facilidad si no se alimenta a diario de drama y emociones. 

Ayer Sebas me siguió cuando salí de casa, y entonces se enteró que la persona con la cual yo estaba saliendo era Santiago, creo que ha sido el momento mas fuerte que hemos tenido que enfrentar, yo no queria que todo se convirtiera en una novela, Sebas estaba realmente alterado, yo habia tratado de ocultarle quien era porque no queria torturarlo más, les dije que nos fueramos a sentar al café cercano, el momento fue tensionante, y en verdad de las situaciones mas intensas que he tenido que enfrentar, verlos ahi a ambos cara a cara, yo en la mitad, Sebas acusó a Santiago de ser un buscón, de ser mala persona por no respetar un matrimonio y aprovecharse de mi "vulnerabilidad", no logro entender porque aun despúes de todo Sebas no estalla en ira hacía mi, yo en días pasados pude hablar con él y decirle como me habia sentido realmente estos 11 años, y las razones por las cuales todo sucedió, pero en vez de sentir resentimiento o rabia hacia mi, sigue defendiendome, no lo entiendo. Me sentí en la mitad de una situación que me esta consumiendo por dentro, al final lo único que atiné a decirle a Sebas era que todo habia terminado y tenia que aceptarlo, él se levantó de la mesa despues de decirle todo eso a Santiago, y se fue, quise salir corriendo a detenerlo, porque me duele haber provocado semejante herida tan grande, pero decidí quedarme con Santiago, fue una situación muy compleja, y sé que Santiago tambien se siente abrumado por eso, él es conciente que hay una persona a la que estamos dañando con todo esto, y empezar una relación asi condenaria desde el principio cualquier intento de construir una relacion nueva.

No pude quedarme mucho tiempo, tenía este impulso interno de correr a casa a hablar las cosas son Sebas, salí de allí, Santiago me acompañó casi hasta la puerta de la casa, me prometió que iba a esperar en la esquina en caso que algo sucediera, entré con temor y mucha incertidumbre, no sabía que reacción iba a tener Sebas, pero lo que me encontré tal vez no lo esperaba, Sebas me confesó que se sentía muy triste que la persona misteriosa fuera Santiago, él considera que Santiago es un chico "buscón" que no respeta, que no tiene escrupulos, y que además se aprovechó de mi, un muchacho que le dice a las personas lo que quieren escuchar y consciente o inconscientemente me manipuló estando yo en la situación vulnerable en la que me encuentro, yo me quebré, mi mente de alguna manera siente que las palabras de Sebas son verdad, y entonces me sentí como un idiota, como un adolescente cometiendo los mismos errores del pasado. 

No pude contener las lagrimas, y estando en ese estado, Sebas me abrazó, me pidió perdón, me dijo que también era su culpa lo que estaba sucediendo, que esta cerrado y herido y no habia podido expresar sus sentimientos, pero que me ama con toda su alma, y que lo unico que quiere es cuidarme, y amarme el resto de su vida. Por un momento creí en sus palabras, y comencé a pensar que estaba destruyendo mi familia y mi hogar por una ilusión, por algo que tal vez no tenía ningún futuro, las palabras de Sebas hacían eco en mi cabeza, y si eran verdad? Si Santiago tal vez esta confundido, tal vez es algo pasajero, tal vez no es real, o pero aún no proviene de Dios, Sebas me decía que algo que proviene de Dios no me haria hacer las cosas que estaba haciendo, el salir tarde en la noche, andar en la oscuridad, mentir, encubrir, cruzar mis principios. Y es verdad, he cruzado mis principios y he hecho cosas que no haría por vivir esa fantasia, pero de alguna forma siento que la fantasía se esta rompiendo y comienzo a pensar si tiene algún sentido todo esto.

Sin embargo no logro definir, no logro tomar una decision, tengo miedo, me siento acorralado, me pregunto a mi mismo si debo salvar mi matrimonio y luego que pase todo esto, tal vez me arrepienta luego y en estas páginas vuelva a registrar la desdicha y el desasosiego de una relación muerta sin amor verdadero, o tal vez abandono todo por esa nueva ilusión, y resulta que no era tan mágica como pensaba, termino desviandome del camino, apartandome del proposito de Dios y termine perdido y destruido. Yo no logro saber, ni resolver esto en mi cabeza y en mi corazón, no puedo jugar con los dos, y tampoco tengo fuerzas para seguir viviendo en esta dualidad, es una pesadilla.

Tal vez estoy repitiendo el mismo patrón, de lo que sucedió con Darwin hace 13 años, yo estaba derruido de una relación que me dañó tanto, y apareció Sebas me aferré a la ilusión, luego Sebas se bautizó se hizo de mi misma fe, y no me permití sanar completamente, salté de una relación a otra, completamente cansado y lleno de heridas y cicatrices, no quiero repetir la historia, y menos ahora de forma magnificada, donde esta en juego tanto, un hogar entero y todos los proyectos que teniamos.

Esta mañana todo se siente tan extraño, hay una calma tensa, Santiago me habló con su espontaneidad natural de las mañanas, pero todo se siente diferente, Sebas sigue actuando con amor y comprensibilidad que no logro decifrar, me aferro a Dios, me preocupa Santiago también estamos en una situación completamente compleja, si decido cerrar lo que tengo con Santiago no solo voy a romperle el corazón sino que además tal vez termine colocando un obstaculo para que el continúe estudiando la Biblia, todo esto lo ha acercado al Señor, y el ha querido realmente estudiar la Palabra, todo parece puesto para que terminos destruidos, pero solo el Señor puede deshacer el mal, me duele mucho ser el causante de tanto dolor, cometí un error enorme, me dejé llevar no tengo forma de justificar nada. No hay justificación, yo abrí unas puertas que nunca debí haberme permitido abrir, aun y a pesar de no ser feliz en mi matrimonio, lo correcto hubiese sido primero organizar todo internamente y resolver mis problemas en el matrimonio antes que correr a los brazos de un chico tan joven y fragil como es Santiago.

Lo peor de todo es que solo me queda, suplicar al Señor para que me ayude a arreglar todo el desastre que hice con mi incapacidad para decir que "no", trastorné completamente nuestras vidas, me siento como el peor ser humanos, no tengo respuestas en este momento, no sé como todo esto se va a resolver, y me aferro a Dios, me aferro a Él para que Él coloqué de nuevo todo en su lugar.


viernes, 13 de febrero de 2026

8 días despues del evento canónico - Contrastes

 El Espejo y la Tormenta (Historia con Tiago)

9 de febrero de 2026 – El ataque y el quiebre Todo comenzó a desmoronarse y a reconstruirse al mismo tiempo esta noche. Santiago me escribió aterrado, a las 9:24 p. m. Me contó algo horrible: un ataque espiritual, una parálisis donde sintió que lo ahorcaban. En medio de su miedo, me pidió perdón por buscarme, pero me rogó que no le quitara el estudio de la Biblia con mis abuelos.

Le dije la verdad: es una lucha espiritual. Desde que empezó a estudiar con mis abuelos, las tinieblas se sintieron amenazadas. Oramos "juntos" en la distancia. Él sintió mis oraciones, sintió que yo pedía su liberación. Esa noche, la vulnerabilidad nos desarmó. Me pidió el número de mi abuela; su sed de Dios es real, pero su miedo a perderme también lo es. Terminamos la noche bloqueándonos "por un tiempo" para evitar escribirnos. Una medida desesperada para contener lo que ya es incontenible.

10 de febrero de 2026 – La dualidad y el pasatiempo El silencio no duró ni 24 horas. Santiago me buscó de nuevo, roto. Me confesó que no encontraba cimientos donde reconfortarse. "A veces siento paz, otras odio. A veces te pienso en calma, otras te detesto", me dijo. Su dolor lo llevó a creer la narrativa de otros, de David Jurado: que yo estaba jugando, que él era solo un "pasatiempo" y que yo nunca dejaría mi vida actual por miedo.

Tuve que ser brutalmente honesto: Nadie destruye la vida que tiene por un pasatiempo. Nadie se desacomoda así solo por jugar. Le expliqué que mi ausencia no es desamor, sino responsabilidad. No puedo sostener una relación con él mientras resuelvo un matrimonio de 11 años; no quiero arrastrarlo a mi torbellino. "Yo no planeé enamorarme de ti", le confesé. Esa noche pusimos lo nuestro en pausa para construir sobre limpio, no sobre ruinas.

11 de febrero de 2026 – El proceso y la promesa Santiago empezó a entender el propósito detrás del dolor. Me confesó que Dios lo "jala" todo el tiempo a seguir con mis abuelos, pero que vive una "tuza doble": siente que perdió al amor de su vida y su camino seguro a Dios.

Le aseguré que no iba a desaparecer, pero que ambos debíamos transitar caminos separados por un momento: él aprendiendo de mis abuelos y yo cerrando mis deudas emocionales con Sebas. "Si construimos sobre el dolor de otra persona, lo nuestro no va a funcionar", le dije. Esa noche compuse una canción pensando en él. Se la envié. Lloramos. Nos prometimos construir cimientos fuertes. Mi Tiago, mi luz, finalmente aceptó confiar en el proceso.

12 de febrero de 2026 – El almuerzo y la certeza Amanecí mejor de salud, el virus gripal que somatizó toda mi angustia empezó a ceder. Santiago dormía tranquilo por primera vez. Nos vimos a almorzar a la 1:00 p. m. cerca de la iglesia del parque. Estaba nervioso como un niño.

A las 4:38 p. m., después de verlo, tomé una decisión definitiva y se la escribí: "Santi, yo no voy a recuperar mi matrimonio. Me aterra lo nuevo, pero no voy a seguir en una relación donde no soy feliz. Este matrimonio se terminó". Leer eso le dio la paz que necesitaba. Él me respondió: "Voy a toda por ti". Esa tarde fui al barbero, me preparé para una nueva etapa. Cenamos, nos besamos, regresó a su casa feliz.

13 de febrero de 2026 – "Frente a tu Espejo" Hoy desperté enviándole música. Santiago está escuchando mi álbum, Frente a tu Espejo. Se impactó con la carátula y con las letras. Me dijo algo que me quedó grabado: "Creo que te hice confrontarte contigo mismo".

Y es verdad. Él catalizó todo lo que yo traía dormido. Mi vida era gris y, frente a su espejo, todo cambió. Hoy hablamos de talentos, de proyectos para mi canal de YouTube, de enfrentar la cámara juntos. Ya no hay rastro de la tormenta de hace tres días. Hay planes, hay risas, hay competencia de quién quiere más a quién.

A las 10:18 a. m. quedamos de vernos hoy a las 4:30 p. m. para tomar una aromática. Ya no nos escondemos del sentimiento. El miedo sigue ahí, pero la coherencia es más fuerte. Sebas estuvo enfermo anoche, llamé a emergencias, me trasnoché cuidándolo... pero mi corazón ya no está ahí. Mi corazón está con mi Tiago, construyendo el terreno limpio para el amor bonito que nos merecemos.

Estado actual: En paz, enfocado y amando sin escudos. "Flow with the river". Todo va a estar bien.

8 días despues del evento canónico - Resoluciones

El día que dejé de usar mi matrimonio como escudo

Hoy entiendo algo que llevaba once años intentando no mirar de frente. No estoy rompiendo mi relación por un impulso pasajero, ni por una crisis de la mediana edad, ni por una simple aventura. Lo hago porque, finalmente, el dato mató al relato.

Durante años me conté el relato de que "estaba luchando por mi matrimonio", de que "era mi cruz" o de que "era la voluntad de Dios". Pero mis propios registros, mi propia bitácora de vida desde 2015 hasta hoy, cuentan una historia muy distinta.

1. La evidencia del patrón (2015 - 2026)

No me desperté un día, conocí a Santiago y decidí que ya no quería a Sebas. La realidad es que las semillas de esta ruptura estaban plantadas desde el 15 de diciembre de 2015. Ya en ese entonces escribía sobre la desconfianza, la sensación de un muro invisible, el miedo a ser solo un "aprendizaje" para él y una pasión desbordada que nunca encontró un eco de intimidad real.

He vivido en un ciclo de erosión sistemática:

  • El hallazgo: Traición, mentira o frialdad.

  • El colapso: Mi sistema nervioso estalla en ataques de ansiedad y vértigo.

  • El retorno: Él vuelve con vulnerabilidad total, promesas de terapia y una intensidad sexual que funciona como anestesia.

  • La estabilización: Yo bajo la guardia, trato de convencerme de que "esta vez sí".

  • La realidad: Nada cambia. Él vuelve a sus juegos, a su vida virtual, a su silencio. Yo vuelvo a mi resentimiento, a mi soledad acompañado y a mi sequedad emocional.

No tengo evidencia en 11 años de que este ciclo se vaya a romper. Tengo evidencia de que se ha sofisticado.

2. El amuleto espiritual y el secuestro del "Yo"

He usado mi matrimonio como un amuleto espiritual. Me convencí de que estar con Sebas era mi "círculo de seguridad" contra el pecado, un salvoconducto para que el Espíritu Santo no me soltara. Usé la estructura de esta relación como un escudo para no enfrentar mi propio caos y mi miedo a la libertad.

Hoy entiendo que eso no es fe; es superstición religiosa. Dios no opera mediante contratos de infelicidad ni chantajes emocionales. Si mi fidelidad depende de estar atrapado en una relación donde me siento invisible, entonces no es fidelidad, es contención externa. He pasado años sacrificándome en un altar que Dios nunca me pidió que construyera. Negarme al "yo" no significa apagarme por completo; significa integrar mis emociones, mi espíritu y mi razón sin que el terror sea quien tome las decisiones.

3. Santiago: El catalizador, no el salvavidas

Santiago no es el "hombre de mi destino" ni un "enviado divino" para mi romance eterno. Santiago es un catalizador. Su aparición fue la providencia que necesitó mi realidad para despertar. Él no creó el vacío en mi corazón; él simplemente encendió la luz en una habitación que ya estaba vacía y llena de polvo desde hacía años.

Agradezco su presencia porque me dio la fuerza para reconocer que ya no puedo ser incoherente. Pero no voy a cometer el error de convertirlo en mi nueva muleta. Santiago no es mi salvavidas emocional; es el espejo que me mostró que todavía puedo sentir, que todavía estoy vivo y que el "corazón muerto" que creía tener solo estaba anestesiado por el miedo.

4. La renuncia al rol de salvador

Me rompe el alma ver a Sebas llorar. Me desgarra sentirme responsable de su soledad. Pero he entendido que mi felicidad no puede ser el precio de su estabilidad. Durante 11 años he sido su madre, su padre emocional, su proveedora de orden y limpieza, su comodín de seguridad. Me rendí ante sus manías y sus silencios para evitar el conflicto, y en ese proceso, me borré a mí mismo.

Ya no tengo más que dar. Estoy seco. No puedo seguir remando solo en un barco donde la otra persona prefiere su realidad virtual a la conexión real conmigo. No es justo para él vivir con alguien que lo resiente, ni es justo para mí vivir como un apéndice de su rutina.

5. La decisión: Coherencia sobre miedo

Tengo terror. Miedo a la soledad, miedo a no ser atractivo a los 37, miedo a la incertidumbre económica, miedo a que el mundo se acabe y yo esté "fuera de lugar". Pero tengo más miedo de despertarme en dos años y escribir exactamente lo mismo que escribí en 2022 y 2023.

Mi cárcel es mental y hoy decido abrir la puerta.

  • Hoy camino en coherencia.

  • No puedo controlar lo que pasará con Santiago ni con Sebas.

  • No veo con claridad el futuro, pero decido confiar en que Dios camina con la honestidad, no con la apariencia.

  • Dejo de usar mi relación como garantía de salvación. Mi fe está en Jesús, no en mi estado civil.

Cierro este ciclo no por odio, sino por supervivencia integral. Prefiero el riesgo de una soledad honesta que la seguridad de una compañía falsa. Hoy dejo de ser un robot sin emociones y elijo ser un hombre que siente, que se equivoca, pero que finalmente ha decidido dejar de traicionarse a sí mismo.

lunes, 9 de febrero de 2026

4 dias después del evento Canónico - Dando vueltas en mi mente

Hoy cierro esta puerta con amor, no con rabia.
Lo que sentí fue real, y precisamente por ser real no lo voy a profanar.

Reconozco lo bueno: me sentí visto, escuchado, querido. Volví a sentir vida. Eso no fue mentira.
Pero también reconozco lo verdadero: no puedo construir paz sobre una grieta moral. No puedo pedirle a Dios que bendiga lo que nace torcido.
Santiago fue un espejo y un detonante: me mostró que yo estaba vacío en lugares donde debía haber plenitud; me mostró cuánto anhelo amor, conexión y ternura. No me lo dio “para quedármelo”, me lo reveló para sanarme.

Yo no me alejo porque no ame. Me alejo porque amo a Dios, y porque también lo amo a él lo suficiente como para no arrastrarlo a mi proceso, ni usarlo como refugio emocional, ni convertirlo en un “premio” por mi dolor.
Hoy elijo integridad.

Hoy elijo silencio, espacio, orden, y duelo.
Hoy renuncio a la dopamina del “¿y si me escribe?” porque eso no es amor: es adicción a la esperanza.

Lo suelto sin negar lo que fue.
Lo suelto para no contaminarlo.
Lo suelto para no traicionarme.

Si algún día la vida nos cruza de nuevo y todo está limpio, libre y correcto, que sea Dios quien lo confirme.

Pero hoy no negocio mi paz ni mi obediencia.
Se acabó la guerra.

La puerta queda cerrada.

4 días despues del evento Canónico - El Despertar en el Desierto: Crónica de un Amor a Destiempo

Hay momentos en la vida donde el mundo parece acelerarse. El calendario marca el avance de los proyectos en el campo, la rutina de un matrimonio de años y la inminencia de un fin que, como creyente, siento respirarme en la nuca. Pero en medio de esa carrera, la vida decidió ponerme un espejo frente a frente en el lugar menos esperado: una silla de barbería.

La Génesis: Magnesio y Profecías

Todo comenzó en septiembre de 2025. Al principio, Santiago era solo "el barbero". Nuestra conexión nació de lo práctico: un número de teléfono, una recomendación de magnesio para su salud, un enlace a mi canal de YouTube. "Me gustaría ver tu contenido", me dijo. Y lo que empezó como una cortesía se convirtió en el primer hilo de seda que nos unió.

Él empezó a asomarse a mi mundo espiritual y yo al suyo, lleno de arte y optimismo. Compartimos fotos de mis perras, quejas sobre el trabajo tóxico y charlas sobre arepas al amanecer. Santiago tenía el don de la validación; me hacía sentir "de revista", me recordaba que a mis 37 años aún había mucha luz por dar. Yo, en cambio, veía en él un alma sensible, un artista con bloqueos que buscaba desesperadamente una señal de Dios.

El Terremoto: El Vapor y la Verdad

Lo que empezó como una mentoría espiritual se fue tiñendo de una complicidad eléctrica. Las conversaciones de "Bro" pasaron a ser confesiones de necesidad mutua. Nos bautizamos como "SugarFriend" y "SweetiePie", un juego de palabras que escondía un hambre emocional que ambos compartíamos.

El lunes 26 de enero de 2026, el muro se derrumbó. En el vapor de un turco y la quietud de una piscina, la distancia física se desintegró. Santiago me confesó que moría por besarme. Resistí cuanto pude, tratando de proteger mi paz y la suya, pero en los baños de Comfama, el deseo gritó más fuerte que la razón. Nos besamos con una pasión que no recordaba que existiera en mi cuerpo. Fueron treinta minutos perdidos en el tiempo, una conexión de almas que se reconocían en el lugar equivocado.

La Noche de las Máscaras Caídas

La semana siguiente fue un carrusel de agonía y éxtasis. Santiago se convirtió en mi "kriptonita". Planeamos una noche de cine en su casa para vernos "en nuestra privacidad". Sin embargo, el destino nos obligó a mirar la realidad de frente cuando mi esposo, Sebastián, sacó cita con él. Santiago se quebró: "No encajo en tu mundo... me siento terrible mintiéndome".

Esa noche, bajo un ataque de ansiedad, Santiago buscó a Dios y yo lo busqué a él. Terminamos durmiendo juntos, refugiados en un abrazo que intentaba detener el tiempo. Al día siguiente, Santiago soñó con un pastel blanco en un auditorio; un pastel delicioso que se echaba a perder si intentábamos robarlo. Entendí el mensaje: nuestro amor era ese pastel, y yo no era digno de él mientras mi suelo estuviera contaminado por la mentira.

El Cierre: El Amor como Renuncia

Impulsado por esa verdad, el 5 de febrero tuve la conversación más difícil de mi vida. Le confesé a Sebastián que llevaba años muerto por dentro, que me había desconectado y que había alguien más. La honestidad dolió, pero me devolvió la respiración. Por primera vez en mucho tiempo, dejé de fingir.

Sin embargo, el amor real no se trata solo de querer poseer, sino de querer bien. El domingo 8 de febrero, Santiago, con una madurez que me desarmó, me pidió una pausa. "Te quiero sano, Juanse... lo más amoroso que podemos hacer es darnos un tiempo".

Hoy, 9 de febrero de 2026, a las 4:11 a. m., le entregué mi adiós temporal. Acepté el desierto. Me alejo de él no por falta de sentimientos, sino porque lo quiero tanto que prefiero que me olvide antes que marchitarse esperando las migajas de un hombre que aún debe resolver sus ruinas.

El Hoy: El Silencio y el Desierto

Hoy Santiago me ha eliminado de sus contactos. El golpe es seco y profundo. Sé que es su forma de sobrevivir, de no flaquear ante el deseo de escribirme. Duele, claro que duele, pero también me regala el silencio necesario para empezar mi periodo de prueba matrimonial.

Hoy empiezo un desierto en solitario. Debo limpiar el suelo de mi vida, resolver lo que queda de mi matrimonio y descubrir quién soy después de este terremoto. Santiago me devolvió las ganas de amar, y aunque hoy no esté a un clic de distancia, ese fuego se queda conmigo como una promesa de que, algún día, podré amar desde la libertad absoluta.

Te llevo en el alma, mi niño de la luz. Gracias por recordarme que estoy vivo.

jueves, 5 de febrero de 2026

469 dias de matrimonio - El evento canonico ocurrió

 La carcél que me autoimpuse durante 11 años terminó, reuní por fin todo el valor para soltar, no fue por Santiago, fue por mi, Santiago llegó para recordarme justamente quien soy, mi verdadero yo y lo que puedo dar, y lo que merezco. 

Hoy no tengo mucho que contar, ni que detallar, unicamente que hice lo que es correcto y lo que debí haber hecho hace muchos años. Lo que viene despues no lo sé, pero confío.

4 dias despues de la despedida - Negociaciones

  No perdí al amor de mi vida: me encontré con una verdad que llevaba años evitando Hay momentos en la vida en los que uno deja de poder so...